El dragón del castillo
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El dragón del castillo

Edades:
A partir de 4 años
El dragón del castillo Érase una vez una aldea en la que había un castillo al que nunca nadie tenía la valentía de acercarse. Todos sabían que allí vivía un dragón enorme y le tenían mucho miedo porque, desde hacía muchos años, todos contaban historias terribles.

- ¡Es más grande que un avión! ¡Escupe fuego y puede quemar la aldea entera! ¡Cuando vuela es porque quiere robarnos la comida! -contaban las gentes del lugar.

Un día, los habitantes decidieron reunirse para tramar un plan y echar del castillo al temido dragón.

- ¡Tenemos que conseguir echarlo de la aldea! ¡Si nosotros no podemos, tendremos que buscar ayuda! -pensaron.

De repente, un caballero con una espada enorme apareció montado en su caballo y les dijo:

- ¿Qué ocurre? ¿Por qué estáis asustados?

Los habitantes le explicaron que allí había un dragón muy malo y que necesitaban echarlo del castillo para poder vivir tranquilos. Entonces, el caballero les dijo:

- ¡No os preocupéis! ¡Mi caballo y yo lucharemos contra él!

Al día siguiente, el caballero fue con su caballo al castillo con la idea de echar a aquel dragón. Pero cuando entró en el castillo a buscarlo, el caballero se encontró a una mamá dragona contando un cuento a sus bebés dragones.

La mamá dragona se asustó mucho al ver al caballero con su espada y su caballo y comenzó a llorar mientras gritaba:

- ¿Quién eres tú? ¿Y qué vas a hacer con esa espada?

El caballero se dio cuenta de que aquella mamá dragona estaba indefensa y que no estaba haciendo nada malo. Mientras observaba, cuando menos lo esperaba, apareció el papá dragón:

- ¡No les hagas daño! ¡Fuera de aquí! – gritó el papá dragón mientras protegía a su familia.

El caballero, al ver aquello, se quedó perplejo, porque realmente aquellos dragones no parecían ser malos. Así que, un poco asustado y avergonzado, les explicó que habían sido los habitantes del pueblo los que le habían pedido que luchara contra él.

El dragón del castilloEl dragón y su familia explicaron al caballero que aquel castillo era el único sitio donde podían vivir sin molestar a nadie y no querían asustarlos ni hacerles daño.

- A nosotros nos encantaría poder ser amigos de los habitantes de la aldea -dijeron.

Y así fue. El caballero volvió a la aldea y explicó a todos que aquellos dragones no eran malos y que todas esas historias no eran verdad.

- ¡Las apariencias engañan y las mentiras e historias inventadas no hacen bien a nadie! -les dijo el caballero.

Y, por el resto de los días, todos vivieron felizmente y en armonía.
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