El día que Perán Gotino perdió la guerra
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El día que Perán Gotino perdió la guerra

Edades:
A partir de 4 años
El día que Perán Gotino perdió la guerra Perán Gotino era un tipo curioso que coleccionaba todo tipo de cosas raras y extrañas. En la colección de Perán Gotino podías encontrar cualquier cosa, incluidas las más absurdas.

Como coleccionsita, Perán Gotino era conocido en todo el mundo. Cualquier que quisiera ser alguien en el mundo del coleccionismo tenía que conocer primero a Perán Gotino y su inusual colección.

Un día, a Perán Gotino le dieron a oportunidad de añadir a su colección algo muy peculiar: una guerra. Perán Gotino estaba emocionado por la compra. Eso iba a ser lo más extraño que habría tenido nunca y, sin duda, lo convertiría en el coleccionista más atrevido de todos los tiempos.

Perán Gotino preparó todo para viajar al lugar donde le había citado el vendedor.

—Entenderás que con una guerra no se puede viajar a cualquier sitio, ya que es algo muy delicado —le había dicho.

—Por supuesto, lo entiendo —había dicho Perán Gotino—. Yo me acercaré y me haré cargo de la guerra.

Cuando vendedor y comprador se encontraron por fin, Perán Gotino era un manojo de nervios.

—¿Has traído lo acordado? —preguntó el vendedor.

—Aquí tienes lo que me pediste —dijo Perán Gotino mientras dejaba un enorme y pesado maletín junto al vendedor.

—En esta caja está la guerra —dijo el vendedor—. Pero no la habrás, que es peligroso.

Perán Gotino se fue muy contento con su caja. Pero cuando llegó a casa no pudo evitar la tentación de abrir la caja, a ver cómo era la guerra.

Así que levantó la tapa. Y entonces…

—¿Dónde está la guerra? —gritó Perán Gotino—. ¡Aquí no hay nada!

Enseguida llamó al que le había vendido la guerra. En cuanto este contestó al teléfono, Perán Gotino dijo, muy furioso:

—Me has estafado. En la caja no hay nada.

—Te dije que no abrieras la caja, que era peligroso —dijo el vendedor.

—Pensé que si habría la caja, como mucho, tendría que enfrentarme a la guerra —dijo Perán Gotino—. ¡Pero no hay nada a lo que enfrentarse! ¡La caja está vacía!

El día que Perán Gotino perdió la guerra—Amigo, lo que ha pasado está muy claro —dijo el vendedor—. ¡Has perdido la guerra! En cuanto has abierto la caja para mirar qué había, la guerra se ha escapado.

—¿Qué? ¡Eso no es posible —dijo Perán Gotino.

—Te lo advertí, amigo —dijo el vendedor.

—Esto no puede ser así —dijo Perán Gotino—. ¿Para qué querría yo una guerra ni puedo verla ni enseñarla?

El vendedor respondió:

—Eso mismo me pregunto yo: para qué querría un tipo rico y poderoso como tú una guerra.

Y aquí se acaba la historia de Perán Gotino, el tipo que perdió la guerra.
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