Amigas para siempre
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Amigas para siempre

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Amigas para siempre Ana era una niña muy buena. Con su brillante pelo rojo y sus pequeñas pecas era la delicia de todos los profesores. Sin embargo no tanto de sus compañeros, que todos los días le molestaban en los recreos tirándole de la coleta, escondiéndole las muñecas y también los cromos.

Ana pensaba que le pasaba eso porque al ser una niña que sacaba muy buenas notas sus compañeros pensaban que era muy aburrida. Pero qué va, Ana se moría por jugar con su baúl de juguetes, correr por el patio y divertirse como los demás.

En el mes florido de marzo una chica nueva llegó al colegio y en concreto a la clase de Ana. Se llamaba Inma, era rubia, alta y muy guapa. Ana quería caerle bien y que pensara que era la más divertida de la clase, para de esa forma lograr tener una amiga con la que jugar. De modo que habló con su madre que la acompañó después del cole a comprar un bolígrafo con música y unos cromos de sus cantantes favoritos para regalárselos a Inma.

Al día siguiente Inma abrió el regalo delante suyo mientras Ana se presentaba. El regalo le pareció fantástico y pasaron jugando juntas toda la mañana. Cuando la madre de Ana la fue a buscar al colegio nunca había visto a su hija tan entusiasmada, contándole los juegos que había aprendido, lo cansada que estaba de correr y lo entretenidas que habían sido las clases después de un recreo tan divertido.

Al día siguiente Ana esperó con ansias la hora del recreo pero cuando sonó la campana y fue en busca de Inma vio como esta se iba a jugar con otras niñas sin mirar hacia atrás. No entendía nada y una tremenda pena le entró en su pequeño corazoncito. Pasó el recreo viendo sus cromos sola debajo de un árbol y cuando su madre la fue a buscar no le quiso decir ni una palabra.

Por la tarde, ya en casa, se esforzó en hacer un dibujo para regalárselo a Inma al día siguiente. Quería que supiera lo importante que era para ella.

AAmigas para siemprel día siguiente en el colegio, Ana se acercó corriendo a Inma nada más sonar la campana:
- Hola Inma. ¿Cómo estás? Ayer no jugamos juntas. No quiero que te olvides de mí y he traído esto para ti. Quiero que seamos amigas.
Inma cogió el regalo encantada sin apenas decir nada.
- Es muy bonito, muchas gracias. Creo que ayer no me porté bien contigo. No debía de haberte dejado sola y tu en lugar de enfadarte, me has traído esto. Me siento un poco avergonzada.
- No digas tonterías. Los amigos se equivocan y se perdonan siempre, ¿verdad?
- ¡Claro que sí!

Y las dos niñas se convirtieron desde ese día en las mejores amigas de la escuela.
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