Barry, el perro rescatador
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Barry, el perro rescatador

Barry, el perro rescatador Hace muchos años, había un perro que vivía con unos monjes en un monasterio montañés de los Alpes suizos al que llamaron Barry. Los monjes de aquel monasterio, levantado en honor a San Bernardo, se dedicaban a dar cobijo a las personas que transitaban por las montañas, y también a auxiliar a los heridos. A medida que Barry crecía iba ayudando en lo que podía en estas labores.

Un día se produjo una gran avalancha de nieve, bajo la que quedaron sepultadas muchos montañeros. Barry, que se había convertido en un perro muy grande, lo vio desde lo alto del monasterio, y salió corriendo para auxiliar a los heridos.

Barry corrió y corrió, hasta que llegó al lugar del accidente. Con sus enormes patas, escarbó en la nieve y fue sacando uno por uno a todo los que estaban allí. Los monjes, que llegaron poco después, ayudaron a las personas rescatadas.

Barry estaba agotado y tuvo que sentarse a descansar.

- ¡Mi hijo, mi hijo! -gritaba un mujer-. ¿Dónde está mi hijo?

Barry, el perro rescatadorComo si lo hubiera entendido todo, Barry se levantó y volvió a remover la nieve. Pero pasaban los minutos, y el niño no aparecía. Aún así Barry seguía buscando, incansable. Al final, Barry localizó al pequeño y, agarrándole por el abrigo con su gran boca, tiró de él.

Parecía que el niño estaba dormido.

- ¡Oh, no! -sollozaba la mujer-. Es demasiado tarde.

Pero Barry no estaba dispuesto a darse por vencido. Con su enorme cuerpo peludo, el enorme perro rodeó al niño hasta que el niño entró en calor y despertó.

Barry regresó con los monjes y los heridos al monasterio, donde fueron atendidos hasta que se recuperaron y pudieron volver a sus casas sanos y salvos.
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