Pepito y las castañas
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Pepito y las castañas

Edades:
A partir de 3 años
Pepito y las castañas Pepito se asomó por la ventana. Hacía un día estupendo. Cuando miró al suelo se llevó una gran alegría. Las castañas ya habían empezado a caer de los árboles. Así que calzó sus botas, cogió una cesta de mimbre y se fue a coger castañas.

Las castañas están envueltas en un caparazón con pinchos, y hay que tener cuidado. Pepito lo sabe, y por eso se ha puesto unas buenas botas, para pisarlas con cuidado y abrirlas con cuidado, frotándolas contra el suelo.

Como son las primeras castañas de la temporada Pepito ha encontrado algunas tiernas. Las llaman castañas de leche, porque son muy blanditas y muy blancas por dentro.

—Creo que es hora de volver a casa —dijo Pepito, viendo su cesta a rebosar de ricas castañas—.

Mientras regresaba, Pepito iba diciendo:

— Creo que asaré unas pocas en la chimenea. Y también haré una rica sopa de castañas. Y también haré castañas cocidas con anís, que están muy ricas.

De pronto salió a su encuentro Miguelito.

—¡Hola! —dijo Pepito.

—Hola, amigo —dijo Miguelito—. ¡Qué castañas tan ricas llevas! ¿Me darías unas pocas?

Pepito le llenó los bolsillos de castañas a su amigo con mucha alegría, pues sabía que a Miguelito le encantaban.

Más tarde apareció Anita. Ella también quería castañas. Y Pepito, que sabía lo mucho que le gustaban las castañas a su amiga, se las dio con mucho gusto.

Luego Pepito se cruzó con su vecino Luisito. Este también quería castañas, y Pepito se las dio encantado, porque sabía que a su vecino le gustaban mucho.

Pero cuando Pepito llegó a casa se dio cuenta de que les había dado todas las castañas a sus amigos.

—Mañana tendré que salir a por más —dijo.

Pepito y las castañasEsa misma tarde llamaron a la puerta. Allí estaban Miguelito, Anita y Luisito.

—He asado castañas y las he traído para compartir contigo —dijo Miguelito.

—Yo he hecho sopa de castañas y la he traído también para que la tomemos juntos —dijo Anita.

—Y yo he cocido las castañas con anís, que sé que te gustan mucho —dijo Luisito.

Y así, de manera improvisada, organizaron una pequeña meriendo los cuatro, gracias a la generosidad de uno y del agradecimiento de los demás.
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