Los ladrones de piruletas
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Los ladrones de piruletas

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A partir de 4 años
Los ladrones de piruletas Villapirula estaba engalanada de arriba a abajo. En pocos días se celebraría la Gran Piruletada, la fiesta grande de la ciudad. Todos los habitantes de Villapirula estaban muy nerviosos. Durante meses habían estado fabricando piruletas para la gran ocasión. La Gran Piruletada atraía a miles de visitantes todos los años atraídos por la gran fiesta que se montaba y por las maravillosas piruletas que se podían comprar ese día. Y había que dar la talla.

Ajenos de lo que se les venía encima, los habitantes de VillaPirula seguían con los preparativos de la Gran Piruletada. Mientras tanto un ladrón preparaba el gran golpe.

-Ya estoy viendo los titulares de los periódicos de mañana -reía el ladón-. Algo así como esto: Ladrones astutos le hacen la pirula a los de Villapirula. No, no, mejor así: La Gran Piruletada se convierte en la Gran Pirula. Se la dan con queso a los de Villapirula.

El ladrón no hacía más que reír y gastarse bromas a sí mismo mientras esperaba que llegara la noche para dar el gran golpe.

Y el momento llegó. La noche había caído y el ladrón se deslizó sigiloso y se coló en el almacén de piruletas con un saco enorme. Ya había llenado el saco cuando, de repente, oyó unos pasos.

El ladrón se escondió rápidamente. No sabía quién andaba por allí, pero no querían ser descubierto, así no se movió.

Un rato después volvieron a oírse pasos. Alguien llegó donde él estaba. Era otro ladrón, cargado con un enorme saco lleno de piruletas. Los dos ladrones se miraron, pero no dijeron nada. Solo esperaron.

Un rato después volvieron a oírse unos pasos. Pocos segundos después un tercer ladrón se unió a los otros dos.

Ya casi era de día, y había que salir de allí. Pero entonces, volvió a oírse ruido y un cuarto ladrón se unió al grupo.

-Chicos, vámonos, que nos van a pillar -dijo uno de los ladrones-. Seguro que el quinto ladrón está haciendo de las suyas. Dejemosle a lo suyo, y que salgo cuando acabe.
Pero no había un cuarto ladrón, sino una patrulla de policías que iba a investigar unos movimientos sospechosos que un vecino había denunciado.

Los ladrones de piruletasLos ladrones se llevaron tal susto que soltaron los sacos de piruletas y salieron corriendo. Pero no llegaron muy lejos, porque varias patrullas ya se habían instalado fuera del almacén para cerrar el paso a los posibles delincuentes.

Como escarmiento, los ladrones tuvieron que ayudar a los vecinos a Villapirula durante toda la fiesta haciendo los trabajos más duros.

La Gran Piruletada fue un gran éxito y los ladrones se fueron a casa agotados. Eso sí, con una piruleta de plástico para que no olvidaran que a los de Villapirula no se les hace la pirula.
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