La gran aventura de Roch, el hipopótamo
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La gran aventura de Roch, el hipopótamo

Edades:
A partir de 6 años
La gran aventura de Roch, el hipopótamo Roch era un hipopótamo muy peculiar. Roch vivía en el zoo, rodeado de otros animales, como jirafas, elefantes, gacelas, osos, monos, tigres, leones y muchos más.

Roch se llevaba bien con todos, aunque no se mezclaban nunca. Hablaban a lo lejos y se hacían compañía en la distancia. Pero un día Roch se dio cuenta de que él era el único de su especie. Todos los demás vivían con otros como ellos, tenían crías y podían compartir intereses comunes.

Roch empezó a sentirse muy solo. No sabía por qué a él no le habían buscado compañeros de su especie, así que decidió salir él mismo en busca de uno. Pero no sabía cómo salir de allí.

Esa noche hubo un gran tormenta. Llovió tanto que se formó un enorme río. La fuerza del agua y la violencia del viento se llevaron por delante casetas, sillas, mesas e incluso las sombrillas gigantes que daban sombra en el merendero.

Al ver una de estas grandes sombrillas flotar en el agua del revés Roch tuvo una idea. Aprovechando el viento se dejó empujar por él y se lanzó contra la valla que lo mantenía encerrado. De la primera embestida Roch consiguió salir.

Roch se dejó llevar por la corriente hasta que alcanzó la sombrilla gigante que buscaba. El hipopótamo se subió en ella y se dejó llevar.

Roch navegó durante días, bebiendo el agua de la lluvia y comiendo lo que podía rescatar en la corriente. Pero, un día, la corriente cesó y el río se secó, dejando solo pequeño charcos.

Roch no sabía dónde estaba y a dónde debía dirigirse, así que lloró y lloró hasta quedarse dormido, deseando que todo aquello solo fuera un sueño.

Al despertar, Roch se encontró que seguía subido a la enorme sombrilla que lo había sacado del zoo. Armándose de valor, Roch dijo:

-Saldré de aquí por mi propio pie e iré en busca de alguien que pueda ayudarme. No conseguiré nada quedándome llorando.

Roch cogió un camino que había cerca del charco donde había acabado su viaje. El hipopótamo caminó decidido hasta que, a lo lejos, vio algo que parecía una gran reserva de animales.

Roch echó a correr, esperando encontrar allí a otros como él, pero no había nadie. El diluvio había destrozado el lugar y no parecía quedar ningún animal. Tampoco había personas por allí que pudieran ayudarlo.

De repente, Roch escuchó algo a su espalda y se dio la vuelta. Frente a él había un caballo.

-¿También te has perdido? -preguntó el caballo

-La gran aventura de Roch, el hipopótamoSí -respondió Roch-. Estoy solo. Buscaba a alguien como yo.

-Entonces está de suerte, porque estoy igual que tú y busco lo mismo. Somos iguales -dijo el caballo.

-Perdona, amigo, pero yo soy un hipopótamo y tú un caballo. No somos iguales -dijo Roch.

-No somos de la misma especie, pero los dos estamos solos, lejos de nuestra casa y buscamos compañía -dijo el caballo-. Juntos podremos superar esto mejor que por separados.

Roch miró a su alrededor y se dio cuenta de que no había nadie más. Todos habían huído y no sabía dónde estaba.

-Es verdad -dijo Roch-. Creo que este es el principio de una gran amistad.

Desde entonces, la peculiar pareja recorre los caminos buscando otros animales solos que se quieran unir a ellos. Tal vez no hayan encontrado a otros de su especie, pero están juntos y son libres.
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