El viaje de Gota
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El viaje de Gota

El viaje de Gota En un tranquilo lago vivía una pequeña y curiosa gota de agua llamada Gota. Aunque disfrutaba de la compañía de sus amigas, las gotas, siempre miraba hacia el cielo azul y se preguntaba qué aventuras encontraría más allá de su hogar acuático.

Un día soleado, mientras Gota jugaba en la superficie del lago, sintió una sensación cálida y ligera. El sol brillaba con fuerza, y poco a poco, Gota comenzó a elevarse hacia el cielo. ¡Se estaba convirtiendo en vapor! Asombrada y emocionada, Gota ascendió más y más alto, uniéndose a una nube que pasaba.

En la nube, Gota conoció a Vapor, una gota alegre y juguetona que le explicó las maravillas del ciclo del agua.

—¡Vamos a viajar por todo el mundo!— exclamó Vapor. Gota, llena de entusiasmo, aceptó la invitación.

Juntas, viajaron por el cielo, observando desde arriba cómo los ríos serpenteaban por la tierra y cómo los bosques y ciudades se extendían a lo lejos. Gota aprendió que las nubes viajan grandes distancias, llevando agua vital a diferentes partes del mundo.

Un día, mientras estaban sobre unas montañas majestuosas, la nube se encontró con aire frío y Gota comenzó a sentir un cambio. Se estaba convirtiendo en una gota de agua nuevamente, pero esta vez, estaba cayendo del cielo en forma de lluvia. Mientras descendía, Gota se maravilló de cómo podía cambiar y tener diferentes experiencias.

Al tocar tierra, Gota se unió a un río. Allí, conoció a Río, un personaje sereno y sabio que le habló sobre la importancia del agua en la vida de plantas, animales y seres humanos.

—Tú, pequeña Gota, eres esencial para la vida en la Tierra— le dijo Río.

Gota, ahora comprendiendo su papel vital en el mundo, se sintió orgullosa y feliz. Aprendió que aunque pareciera pequeña e insignificante, cada gota de agua era crucial para mantener el equilibrio y la belleza de la naturaleza.

El viaje de GotaFinalmente, después de su largo viaje, Gota regresó a su lago, llena de historias y sabiduría para compartir con sus amigas. Se dio cuenta de que su aventura había sido más que un simple viaje; había sido una lección importante sobre la vida y su propio valor en el gran ciclo del agua.

Y así, cada vez que un niño miraba al cielo y veía las nubes, o escuchaba el sonido de un río, podía imaginar el increíble viaje de una pequeña gota de agua, que aprendió la magnitud de su importancia en el mundo.
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