El ogro fanfarrón
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El ogro fanfarrón

Edades:
A partir de 4 años
Valores:
El ogro fanfarrón Había una vez un ogro que se dedicaba a asustar a todos los animales y seres del bosque. Se paseaba entre los árboles y los arbustos como si todo fuera suyo, asustando a todos los que se encontraba.

El ogro fanfarroneaba todo el tiempo, siempre dispuesto a mostrar que era superior a los demás. Y como no había en el bosque nadie lo suficientemente grande y fuerte como para enfrentarse a él, el ogro fanfarrón no dejaba de molestar.

Un día, un duende y un conejo se pusieron de acuerdo para intentar asustar al otro y que los dejara en paz.

—He encontrado un espejo en el bosque y he tenido una idea —dijo el duende al cervatillo—. Lo único que tienes que hacer es provocar al ogro para que te persiga y esconderte detrás del espejo.

—¿Qué harás tú? —preguntó el conejito.

—He estado practicando y me he fabricado un tubo que amplifica la voz —dijo el duende—. ¡Ya verás!

Al día siguiente, el conejito se hizo el encontradizo y provocó al ogro.

—¡Eres el ogro más feo del mundo! —gritó el conejito.

—Como te coja te vas a enterar —dijo el ogro.

—¡Inténtalo, ogro fanfarrón, feo y bobalicón! —dijo el conejito.

—¿Cómo has dicho? —gruñó el ogro—. ¡Te vas a enterar!

El ogro fue hacia el conejo, que empezó a correr por todo el bosque. Pero en vez de llevarlo directamente hasta el espejo, decidió darse una vuelta para cansar al ogro primero.

—¡Estás loco! ¡Como te coja…! —le decían los demás animales.

DEl ogro fanfarrónespués de un rato, el conejito llegó hasta el lugar que había acordado con el duende y se escondió detrás del espejo. En cuanto el ogro lo alcanzó, se vio reflejado en el espejo, a la vez que el duende, haciendo una voz profunda y potente, gritaba:

—Te voy a comer, ogro; te voy a comer. Ven aquí y no te escapes.

El ogro, que nunca se había visto en un espejo, pensó que de verdad había otro ogro allí. Y se asustó tanto que salió corriendo.

Nadie le ha vuelto a ver por el bosque. Pero, por si acaso, han guardado el espejo a buen recaudo, por si tienen que volver a darle al ogro de su propia medicina.
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