El gatito curioso
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El gatito curioso

Edades:
A partir de 3 años
Valores:
El gatito curioso Había una vez un gatito que vivía con su mamá en un refugio del parque. En el parque había muchos animales. El gatito quería ir a hablar con ellos. Pero su mamá no le dejaba. Siempre que el gatito iba a salir, su mamá lo cazaba y le metía en el refugio.

El gatito no entendía por qué su mamá no le deja salir a conocer a sus vecinos, y eso le enfadaba muchísimo. ¡Con las ganas que tenía él de hacer amigos y de explorar el mundo!

Una noche, mientras mamá gata dormía, el gatito se deslizó silencioso y se escapó del refugio.

El primero con el que se encontró el gatito fue con un perro. El gatito le saludó:

-Miau.

El perro sonrió y se acercó despacito. El gatito volvió a decir:

-Miau.

Cuando el perro estaba muy cerca le dijo:

-Guau.

El gatito se asustó un poco, porque no entendía lo que le decía el perro, pero no se movió. Entonces, el perro saltó sobre él. Menos mal que el gatito lo vio a tiempo y salió corriendo.

Muy asustado, el gatito se refugió entre unos árboles que estaban cerca de la charca y se quedó allí hasta que amaneció. Entonces, el gatito vio a unos patos. Muy contento, el gatito se dirigió a ellos para saludarlos.

-Miau miau.

Los patos respondieron:

-Cuac cuac.

El gatito se fue muy triste, porque no entendía lo que le decían los patos. Entonces apareció por allí un ratón. El gatito le maulló y el ratón salió corriendo, haciendo un extraño sonido que el gatito no entendió.

El gatito estaba triste. Entonces vio una enorme jaula donde había pájaros. El gatito se acercó maullando, pero las aves empezaron a revolotear nerviosas y a piar y graznar como locas. El gatito no entendía nada de lo que decían.

En ese momento se acercó un señor, diciendo:

-Lindo gatito, ven conmigo.

EEl gatito curiosol gatito no entendía nada, y por más que maullaba no conseguía hacerle entender a aquel señor que quería volver con su mamá.

El gatito salió corriendo, maullando muy alto. Entonces lo entendió todo. Cada animal habla un lenguaje distinto. ¡Qué solo se sentía el gatito! ¿Cómo conseguiría decirle a alguien que solo quería hacer amigos y volver a casa?

En ese momento el gatito oyó justo detrás de él algo que sí entendió:

-Miau

¡Era mamá gata! ¡A ella sí la entendía! El gatito volvió con su mamá dispuesto a aprender todas las cosas que ella tenía que enseñarle. ¡Menos mal que mamá siempre está ahí para cuidar de sus hijitos!
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