Matías y la desaparición del libro mágico
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Matías y la desaparición del libro mágico

Edades:
A partir de 4 años
Matías y la desaparición del libro mágico Matías no era un detective común. Siempre estaba buscando historia y tenía una lupa mágica que brillaba cuando encontraba pistas. Y solo tenía 4 años.

Sí, sí, solo 4 años.

Un día, la señora Libra, la bibliotecaria, fue corriendo hacia él.

—¡Matías, el libro mágico ha desaparecido de la biblioteca! Necesitamos tu ayuda— exclamó con preocupación.

—¡Por supuesto, Señora Libra —dijo Matías, dispuesto a hacer lo que fuera necesario.

Sabía que el Libro Mágico era muy importante. Podía hacer que las historias se hicieran realidad. ¡Tenía que encontrarlo rápido!

Matías comenzó a buscar pistas. Miró alrededor de la biblioteca con su lupa mágica.

—¡Ajá! Aquí tenemos la primera pista —exclamó al ver huellas misteriosas en el suelo mientras su lupa brillaba.

Eran huellas de zapatos grandes, muy grandes.

Matías siguió las huellas que salían de la biblioteca y llevaban hacia el bosque. El bosque estaba lleno de árboles altos y pájaros cantores.

Matías no tenía miedo. Él era un detective valiente.

De repente, vio algo brillar entre los árboles. Era una página del Libro Mágico.

—¡Estoy cerca! —gritó con emoción mientras la lupa brillaba.

La página tenía dibujos de mariposas y estrellas.

Siguiendo las mariposas del dibujo, Matías encontró más páginas. Cada una tenía una pista. Una tenía un dibujo de un río, otra de un puente.

Matías sonrió.

—Estoy resolviendo el misterio —dijo, orgulloso.

Finalmente, llegó a un claro donde vio un puente. Y allí, bajo el puente, estaba el libro mágico. Pero no estaba solo. Un conejo gigante estaba mirando el libro con curiosidad.

El conejo parecía buena gente.

Pero por si acaso, Matías se acercó despacio y le dijo con voz suave:

—Hola, señor Conejos. Me llamo Matías. Ese es un libro mágico importante. Necesito para devolverlo a la biblioteca.

El conejo miró a Matías y movió sus largas orejas. Definitivamente, parecía un buen tipo.

—¿Te gusta leer historias? —preguntó Matías. En la biblioteca hay muchos libros divertidos que podemos leer juntos.

El conejo sonrió y le dio el libro mágico a Matías.

JMatías y la desaparición del libro mágicountos caminaron de regreso por el bosque, siguiendo el camino de páginas que Matías había encontrado antes y devolviéndolas al libro. Estas se iban colocando en su sitio, ¡como por arte de magia!

¡Por algo era un libro mágico!

El conejo saltaba alegremente mientras Matías reía. Y así llegaron a la biblioteca justo a tiempo para la hora del cuento.

La señora Libra estaba muy feliz de ver el libro mágico a salvo.

—¡Gracias Matías y gracias señor Conejo! —dijo con una sonrisa y dándoles un beso de esos que se plantan con fuerza y suenan a beso de abuela.

Desde ese día, el conejo gigante se convirtió en el ayudante de Matías. Juntos resolvían misterios y vivían grandes aventuras. Y entre misterio y misterio, siempre podías encontrarlos en la biblioteca, leyendo cuentos o buscando historias.
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