Martinica, la superheroina cobardica
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Martinica, la superheroina cobardica

Edades:
A partir de 4 años
Martinica, la superheroina cobardica Martinica era una superheroína fantástica. Volaba a la velocidad del rayo, era fuerte como una leona, valiente un ratel….

—¡Espera, espera! ¿Un ratel?

—Sí, un ratel, también conocido como tejón de la miel o tejón melero, e incluido en el libro Guinness de los récords en el 2002 como el animal más valiente del mundo. ¿Puedo seguir?

—Sigue, sigue.

Como decía, Martinica era rápida como un rayo, fuerte como una leona, valiente como un ratel y muy muy inteligente.

—¿Era guapa?

—¿Qué más da eso?

—Vale, vale, solo preguntaba.

Pero Martinica tenía un gran problema: le daba miedo la oscuridad. Y todo el mundo lo sabía, por eso la llamaban Martinica Cobardica.


—Pero ¿no decías que era valiente como un ratel?

—Sí, bueno, valiente era, y mucho, pero solo de día

Daba igual lo que hiciera, las vidas que salvara o las personas que rescatar, porque todo el mundo seguía fijándose en su miedo a la oscuridad.

—¡Pues vaya!

—¡Ya te digo, una pena!

Todo cambió el día en el que el malvado Tronator llegó a la ciudad. Tronator era un terrible villano que llevaba tiempo buscándole las vueltas a Martinica, pero nunca había podido con ella. Hasta que se le ocurrió la gran idea de reventar la central eléctrica para dejar la ciudad sin luz por la noche y atacar.

Martinica estaba tranquilamente en su guarida de superheroína cuando se fue la luz. Ella se puso a temblar. A pesar de todo, consiguió llegar a la ventana. Cuando vio que no había ninguna luz en toda la ciudad entendió que algo no iba bien.

Pero estaba preparada. Sabedora de la limitación que suponía para ella el miedo a la oscuridad, Martinica tenía un plan alternativo que llevaba ensayando mucho tiempo.

Martinica se puso a cuatro patas y gateó hasta una trampilla en la que guardaba un traje especial con luces que podía regular a su antojo solo con el pensamiento. El traje incluía una linterna en la cabeza.

El problema era que si salía con tantas luces los malhechores la podrían descubrir. Pero eso también lo tenía pensado. El traje incluía una gafas de visión nocturna que, aunque no alumbraban nada, sí que le permitían ver. Y eso era de mucha ayuda. Porque, al fin y al cabo, lo que más miedo le daba de la oscuridad era no saber qué tenía alrededor.

Martinica, la superheroina cobardica—¡Qué grande Martinica! Lo tenía todo pensando

—Ya te dije era muy inteligente.

Y así Martinica descubrió a Tronator. Como este no la esperaba, se llevó un gran susto cuando ella lo sacó volando de la ciudad.

Cuando los habitantes de la ciudad se enteraron de lo ocurrido no hicieron otra cosa que felicitarla y pedirle perdón por haberse metido tanto con ella y con su miedo.

Pero Martinica no estaba enfadada, sino orgullosa de haber sido capaz de sobreponerse a ese poder tenebroso que vivía dentro de ella. Porque no es más valiente el que no tiene miedo, sino el que tiene el coraje suficiente para enfrentarse a él.
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