La misteriosa desaparición de los monstruos del armario
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La misteriosa desaparición de los monstruos del armario

Edades:
A partir de 4 años
Valores:
La misteriosa desaparición de los monstruos del armario Martina compartía habitación con un monstruo grande y peludo que vivía en su armario. A Martina no le gustaba esa compañía, y todas las noches, cuando el monstruo se asomaba, Martina le gritaba desde su cama.

- ¡Vete, monstruo feo! ¡No te quiero aquí! ¡Déjame en paz! -gritaba Martina, una y otra vez, noche tras noche.

Sus padres iban corriendo cada vez que Martina gritaba. Pero cuando miraban dentro del armario no encontraban nada.

Con el tiempo, el monstruo del armario de Martina dejó de asomarse. Pero Martina seguía gritando como un loca.

- ¿Por qué no te asomas, bichejo? ¡Venga, enséñame esa cara fea que tienes!

Un día, Martina se levantó en plena noche. Si el monstruo se escapaba cuando llegasen sus padres, seguro que a ella no le haría nada. Así que se acercó sigilosa, con un bate de béisbol en la mano, por si acaso el monstruo le hacía daño. Abrió con cuidado la puerta del armario, sin hacer ruido. Y entonces descubrió que el monstruo de su armario había desaparecido.
En ese momento, llegaron sus padres.

- Hija, ¿qué haces despierta con un bate de béisbol mirando dentro del armario? -le preguntaron.
- Busco a mi monstruo -dijo la niña-. ¿Qué habéis hecho con él? ¿Dónde está mi monstruo?
- Hija, no hay ningún monstruo, nunca lo ha habido. Son solo imaginaciones tuyas -le dijeron sus padres.
- No es posible. Había un monstruo. Yo lo ví anoche, lo he visto muchas veces -dijo Martina.
- No existen los monstruos del armario, cariño -insistieron sus papás.
- Pero… y los monstruos de debajo de la cama, ¿tampoco existen? -preguntó Martina.
- Tampoco, es solo cosa de la imaginación -le dijeron.

MLa misteriosa desaparición de los monstruos del armarioartina se quedó pensativa y dijo:
Pues verás qué sorpresa tan grande le voy a dar mañana a mi amiga Luci, que cree que bajo su cama vive una familia de monstruos rojos con orejas cuadradas y hocico peludo. Mañana me quedaré a dormir con ella en su casa y se lo contaré. Y también se lo contaré a Claudia, y a Berta, y a Margarita y a todas mis amigas.

Martina pasó una noche en casa de cada una de sus amigas, revisando todos los armarios y todos los bajos de las camas. En ningún sitio encontró monstruo alguno y así fue como Martina y sus amigas, y todos los niños de la ciudad, descubrieron que todos sus monstruos había desaparecido.
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