La elección del murciélago Token
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La elección del murciélago Token

Edades:
A partir de 4 años
La elección del murciélago Token Quedaba un mes para que el joven Murciélago Token tuviera que decidir si ser un murciélago nocturno o diurno. No le gustaba nada hacerse mayor. Además, los murciélagos de la noche se iban solos a explorar y no querían tener contacto con los murciélagos del día. A él le gustaría ser amigo de todos ¿Por qué había que elegir?

Los murciélagos de la noche tenían una capa de pelo negra que les protegía del frío y les hacía más fuertes al enfrentarse a insectos que se colaban en las cuevas donde habitaban. Tenían unas pequeñas antenas de color gris plateado por las que se comunicaban. Sus dientes eran un poco más grandes que los de los nocturnos para poder obtener el alimento mejor. Lo que más le gustaba de ellos era su espíritu aventurero, siempre están haciendo cosas y suelen estar en grupo.

Los murciélagos diurnos no tenían capa, pero si una pequeña concha marrón para no hacerse daño con la roca de las cuevas donde pasaban la mayor parte del tiempo. Unas antenas rojas para comunicarse más pequeñas, pero unas garras más largas para poder sujetarse al techo mejor. Eran más solitarios, pero vivían más años y se alimentaban muy bien.

Token pensó que para intentar salir de dudas tenía que consultar con alguien que pudiera ayudarle y decidió ir a las montañas del bosque donde estaba el abuelo Niken.

La noche era profunda y oscura y Token no estaba muy seguro de si lo encontraría con poca luz pero, como decíamos antes, a nuestro amigo le gustan las aventuras. Cruzó por encima de un río y dio con la pequeña entrada de la cueva. Al entrar el abuelo, que sintió que alguien tenía un vuelo no conocido, salió enseguida a la entrada a comprobar quién había llegado. Cuando vio a su nieto Token se puso muy contento.

El abuelo lo escuchó atentamente y cuando el pequeño murciélago acabó de contar todas sus dudas, Niken le dijo:

-La elección del murciélago TokenA veces parece que todos somos iguales y que actuamos así por una razón concreta. Seguimos a los demás porque pensamos que hay una regla escrita. ¿Quién te ha dicho pequeño que, por ser un murciélago diurno, no puedes ser aventurero? Tú decides lo que quieras ser a partir de un físico, que sí es lo que tendrás que elegir. Si eres un murciélago diurno no podrás enfrentarte a muchas noches fuera sin el manto negro, pero sí podrás investigar por el día y disfrutar de la luz del sol, e incluso hacerte amigo de algún murciélago nocturno que te cuente sus batallas.

Token salió muy contento de su charla con el abuelo y lo tenía decidido. Ya no importaba tanto ser diurno o nocturno, lo que más le importaba era estar acompañado, así que en este mes que le quedaba hasta su elección intentaría hacer amigos y poco a poco decidir donde se encontraba mejor.
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