El misterio del faro de Isla Linterna
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El misterio del faro de Isla Linterna

Edades:
A partir de 6 años
El misterio del faro de Isla Linterna Había una vez una isla remota y solitaria, conocido como Isla Linterna. Se llamaba así porque tenía un faro altísimo que brillaba con mucha intensidad. La isla era un lugar seguro para los barcos, gracias a la su luz. Sin ella, muchos barcos se perderían y se chocarían con la multitud de arrecifes que la rodean.

Al cuidado de este faro estaba Alfaro Eldelfaro, un anciano que nunca abandonaba su puesto. Gracias a sus cuidados, jamás habían tenido un problema en el faro. Hasta que un día, la luz comenzó a parpadear y a debilitarse.

—¡Oh, no! —exclamó Alfaro Eldelfaro—. ¡La luz del faro se está apagando!

Al pie del faro vivía Perico, un joven labrador que no perdía ocasión de meter la nariz en cualquier misterio que surgiera.

Perico también se dio cuenta del problema, y subió corriendo a ver a Alfaro Eldelfaro para echar una mano.

—Estoy aquí para ayudar, Alfaro Eldelfaro —dijo Perico.

Juntos, decidieron enfrentar el misterio de la luz desvanecida. Se adentraron en el laberinto de salas y pasadizos del faro, escudriñando cada sombra y recoveco en busca de pistas. Entre los dos tocaron cada ladrillo, cada engranaje de la máquina que alimentaba la gran luz. Buscaron signos de fallos eléctricos, de piezas gastadas, o quizás alguna criatura traviesa que pudiera haber anidado en la maquinaria.

Durante varios días, Perico fue anotando en su libreta todo lo que hacían: las habitaciones que habían revisado, los objetos que habían encontrado, cualquier anomalía, por pequeña que fuera.

Mientras, Alfaro Eldelfaro fue dibujando los mapas del faro y de marcar cada área inspeccionada con sus posibles áreas de interés.

Pero, por más que buscaron y analizaron, la solución al problema del parpadeo de la luz se les escapaba. No encontraron nada roto ni nada fuera de lo común, y cada intento de solucionar el problema parecía solo acentuar el misterio.



Ya estaban a punto de cambiar de estrategia cuando, una noche, mientras estaban en lo alto del faro, observaron algo inusual en el mar.

Era un brillante y hermoso pez de luz, que nadaba alegremente alrededor de la isla. Cada vez que el pez pasaba cerca del faro, la luz del faro parpadeaba y se volvía más débil.

El misterio del faro de Isla Linterna—¡Eso es! —gritó Perico—. ¡El pez de luz está absorbiendo la luz del faro!

Perico y Alfaro Eldelfaro idearon un plan para guiar al pez de luz lejos del faro. Trabajaron toda la noche. Al amanecer, con la ayuda de un espejo gigante, dirigieron la luz del sol hacia el mar. El pez de luz, atraído por el nuevo resplandor, nadó alegremente hacia el mar abierto, liberando así la luz del faro.

Desde entonces, cada noche, la luz del faro vuelve a brillar con fuerza y todos en la isla duermen tranquilos. Y si algún barco perdido pasaba cerca, la luz del faro, más brillante y fuerte que nunca, los guía hacia un puerto seguro.
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