Vaya, vaya con las vallas y las bayas
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Vaya, vaya con las vallas y las bayas

Edades:
A partir de 6 años
Vaya, vaya con las vallas y las bayas Había una vez una pequeña aldea en el bosque en la que vivían un montón de gnomos. La aldea estaba oculta, rodeada de arbustos que daban unas deliciosas bayas silvestres. Pero los arbustos no dejaban de crecer. Había que tomar medidas para evitar que los arbustos invadieran la aldea.

—Cortemos los arbustos —dijeron unos.

—No, que nos verán los humanos y nos quedaremos sin bayas para comer—dijeron otros.

—Vaya, vaya con las bayas —dijo el gnomo anciano —. Tendremos que construir una valla.

—¿Qué? ¡Pero si lo que sobran son bayas! —dijeron los demás gnomos.

—Si queremos comer las bayas de los arbustos tendremos que construir unas vallas de madera que los mantenga controlados —dijo el gnomo.

—¿De qué hablas? —preguntó un gnomo —. ¿De madera? No entiendo. ¿Quieres que hagamos bolitas de madera y las amontonemos?

—Vaya, vaya, uno que no se entera —dijo el gnomo anciano—. Construiremos unas vallas con unos tablones de madera para contener a los arbustos.

—Pero pasarán por encima —dijo otro gnomo.

—Vaya, vaya, uno que no se ha despistado —dijo el gnomo anciano—. Podaremos los arbustos lo justo para mantenerlos en la vaya.

—Pero, si hacemos una vaya y podamos los arbustos, tendremos menos bayas para comer y, con la vaya, no podremos salir a buscar más —dijo otro gnomo.

—Vaya, vaya, uno que no se aclara —dijo el gnomo anciano—. Haremos una puerta en las vallas para poder salir y entrar. Así no nos quedaremos encerrados y podremos salir a buscar bayas por fuera de la valla, como hacemos siempre que se acaban las que dan hacia nosotros.

Vaya, vaya con las vallas y las bayas¿Y si los arbustos bloquean la puerta de la valla? —preguntó otro gnomo.

—Vaya, vaya, otro que no se aclara —dijo el gnomo anciano—. Los arbustos no tapan ahora el camino, y no lo harán después tampoco.

—Vaya, vaya, pues entonces necesitaremos una valla para que no nos invadan las bayas —dijo otro gnomo.

—Vaya, vaya, uno que se ha enterado —dijo el gnomo anciano.

Y se pusieron manos a la obra para construir la valla y así poder seguir disfrutando de sus bayas silvestres y su pueblo bien oculto a ojos de los humanos.
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