Un refugio para el invierno
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Un refugio para el invierno

Edades:
A partir de 4 años
Un refugio para el invierno Doña Cabra salía a pastar todas las mañanas con sus compañeras de rebaño. Todos los días, Doña Cabra se quedaba rezagada. Siempre la reñían por quedarse atrás. “Un día te vas a perder”, le decían las demás. Pero a Doña Cabra le daba lo mismo.

Un día se empezó a preparar una gran tormenta. La lluvia empezaría a caer enseguida. Había que regresar. Todas las cabras estaban agrupadas para regresar, todas menos Doña Cabra. La llamaron, pero el viento hacía mucho ruido y se empezaban a oír los primeros truenos. Así que todo el rebaño se fue, dejando a Doña Cabra.

Doña Cabra se asustó mucho, pero se había alejado tanto que se había quedado sola. Se refugió debajo de un peñasco y esperó. La gran piedra la protegió un poco hasta que la tormenta cesó.

Para entonces, Doña Cabra estaba sola. Y, lo peor, no sabía dónde estaba. Pero no se iba a quedar allí, así que se fue por donde le pareció.

Doña Cabra estuvo vagando durante días por las montañas sin encontrar a nadie. Y el invierno se acercaba. Tenía que encontrar un refugio o moriría de frío.

En ello estaba pensando cuando apareció un caballo.

-Soy Don Caballo -dijo este-. ¿Quién eres tú?

-Soy Doña Oveja -respondió ella-. Me he perdido y estoy buscando un refugio para pasar el invierno.

-Yo también estoy perdido -dijo Don Caballo-. Podemos buscar juntos un lugar donde quedarnos.

-Me parece buena idea -dijo Doña Cabra.

A las pocas horas aparecieron una vaca, un perro y una oveja. Doña Vaca, Don Perro y Doña Cabra también se habían perdido después de la tormenta.

Un refugio para el inviernoJuntos siguieron buscando dónde quedarse. Al final encontraron una vieja granja en la que vivían un hombre y una mujer que apenas tenían nada, pero les acogieron.
Doña Vaca, doña Oveja y doña Cabra les daban leche. Doña Oveja pronto les daría también lana. Don Caballo les ayuda a moverse y a labrar la tierra. Y Don Perro vigilaba y cuidaba de todos.

Ahora forman una curiosa familia en la que todos ayudan. Eso sí, nunca más ninguno se volvió a despistar.
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