Un fantasma en el pueblo
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Un fantasma en el pueblo

Edades:
A partir de 6 años
Un fantasma en el pueblo En un pequeño piso de la ciudad de Santander una mamá abrió la puerta de la habitación de su hijo para transmitirle un mensaje:

-Alfonso, mira qué bien. Nos ha llamado un primo de papá de vacaciones
de Semana Santa a un pueblo de Salamanca a su casa. Tiene un enorme jardín y podrás jugar por allí -dijo sonriente.

-Oh mamá. Yo quería ver si podíamos ir a esquiar. ¡Qué rollo! -dijo el niño, poniendo mala cara.

-Te lo vas a pasar igual de bien. Haremos sendas, te enseñaré ríos y podrás decir a tus
amigos que conociste una nueva ciudad.

- Buenoooo…. Está bien.

Al día siguiente papá, mamá y Alfonso estaban saliendo por la puerta de casa con sus
mochilas y sus ganas de descanso para estos días que tenían por delante. Mientras iban de camino al pueblo, Alfonso se aburría en el coche y mamá le iba contando como tenían organizado estos días. La casa del primo de papá era muy grande, así que por lo menos podría investigar algo por allí.

Cuando papá aparcó y se bajaron del coche, los ojos de Alfonso se abrieron muy mucho. Eso no era una casa, era una mansión enorme con un montón de ventanas, puertas y jardines. Al final la experiencia no iba a estar tan mal.

El primo de papá recibió a la familia amablemente y enseñó a Alfonso su habitación. Estaba en el piso de arriba, Mientras subía las escaleras notaba ruidos extrañas a cada paso.

-Será que estas escaleras son viejas -pensó el niño.

Cuando llegó a su habitación se encontró una enorme estancia con suelo de madera, largas cortinas, un baúl con algún juguete antiguo, una cama y una mesita. Nada más.

Alfonso se asoma a la ventana y de repente oyó:

-Rasssss, Rassss.

Alfonso se asustó y cerró de golpe la ventana. ¡Qué miedo! ¿Será un fantasma?

Escucha nuevamente sin abrir la ventana.

-Miiiii, Miiiiii, Rasssss, Rassss.

Alfonso daba vueltas nervioso por la habitación y empezaba a hablar en voz alta:

-Jolín, definitivamente aquí hay un fantasma. ¿Se lo digo a mis papás? Bufff, mejorn o, que seguro que se asustan más que yo y no dormirán. Yo estoy más preparado, porque
me leí el mes pasado el cómic de los "SuperaTodo, Héroes de la calle".

- RUUUUU, rassss, rasssss -se volvió a escuchar el ruido que está vez parecía que
provenía del techo-.

-¡Ayyy! Tengo que coger algo para defenderme. Voy a deshacer la cama. Cogeré una
sábana y si es un espíritu se la tiró encima y así lo atrapo. Si es un fantasma me puedo
tirar la sábana por encima y que piense que soy un fantasma también.

Alfonso levantó la colcha de la cama y con ella montó un pequeño muro mirando hacia la ventana. Sacó la sábana blanca y la cogió con una mano. Rebuscó en el baúl de juguetes antiguos y encontró una pistola del oeste que puede ser que el fantasma no conociera y así podría asustarlo.

Cuando ya tenía todo preparado se quedó callado y volvió a escuchar a ver si percibía el ruido misterioso.

Sin embargo lo que oyó fue que se abría la puerta de la habitación y… ¡aparecía su madre!

-Un fantasma en el pueblo¿Qué estás haciendo Alfonso? ¿Pero por qué has destrozado la cama que te preparó el primo Manuel?

Mamá lo miraba horrorizada y muy enfadada.

-Mamá, quería solucionarlo yo solo. Shhhhhh mira ven.

Al ver a Alfonso tan concentrado la mamá se agachó e intentó escuchar.

-¿Qué hay hijo? Me estás asustando.

-Un fantasma. Hace ruidos y está en el techo escondido.

-Jajajajjajjajajja. Hijo, que imaginación tienes. ¿Sabes lo que hay en el techo? El gato de

Manuel y sus pequeños gatitos que han nacido esta mañana. Es una buhardilla.

-Ah…jo, pensé que sería un superhéroe.

Alfonso se sentía triste porque quería resolver un gran misterio.

-Vaya hijo. Acabamos de llegar, no te preocupes, seguro que hay más misterios que
resolver estos días. Ahora intenta recoger la habitación y ven a merendar a la cocina con nosotros. No se lo contaré a nadie.

-Gracias mamá. Bien, ahora bajo con vosotros.

Alfonso se quedó recogiendo la habitación, riéndose por su idea y con ganas de ver a los gatitos.
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