Tábata, el hada traviesa
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Tábata, el hada traviesa

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Todas las edades
Tábata, el hada traviesa Hace mucho había un reino recóndito en los confines de la Tierra donde iban a parar todas las hadas traviesas. Aquellas hadas que usaban su varita para conceder los deseos de niños desobedientes que solo pensaban en gastar bromas, quitar cosas a los demás y reírse de todos.

Aquella hada que concedía tres deseos de ese tipo pasaba a formar parte del Reino Gris. La última hada que apareció allí sobresaltada se llamaba Tábata y cuando posó los pies en el suelo gritó :
- ¡Pero qué aburrido es este reino! Lo divertido está en asustar a los demás, cambiar las cosas de sitio y en que los niños crean en las hadas traviesas.

Cuando acabó de pronunciar estas palabras en alto apareció delante de ella el Gran Mago Blanco y le contestó:
- Querida Tábata, el privilegio de ser hada no puede ser malgastado en fomentar el malestar entre los niños. Espero que en el Reino Gris vuelvas a aprender a hacer un buen uso de tu varita.
- Bueno... será aburrido pero lo intentaré. ¿Qué tengo que hacer?

Nada más acabar la frase una cortina de humo le envolvió por completo y apareció en un aula rodeada de niños. No tenía sus alas, ni su vestido púrpura.¡Ya no era un hada! ¡Era una niña normal! Y a su alrededor había un montón de niños como ella corriendo y lanzándose bolitas. ¡Parecía muy divertido!

Intentó acercarse a una niña de su edad. Se presentó y al poco tiempo estaban las dos jugando con una peonza. ¡Qué bien lo estaba pasando! Cuando de repente vio como un chico alto hablaba entre susurros en una esquina y después se volvía hacía ellas.

- Hola pecosa.. jajaja ¡Mira lo que hago!

La peonza salió por los aires, la niña y Tábata intentaron cogerla pero no eran capaces porque giraba muy rápida.

El niño se retorcía de risa en el suelo yTábata se dio cuenta de lo que estaba pasando. Una de sus compañeras traviesas estaba haciendo de las suyas.

Cuando Tabata miró a la otra niña le entró una enorme tristeza al verla llorar desconsolada por su peonza.

- Tábata esa peonza me la regaló mi abuela. No quiero perderla. Dile que me la devuelva por favor.

Tábata, el hada traviesaNuestra hada se sitió muy culpable: Cuántas veces había provocado ella esa tristeza y enfado en otros niños….

Sin embargo al hada no le dio tiempo a reaccionar porque la cortina de humo volvió a envolverla y apareció nuevamente en el Reino Gris donde la esperaba el Gran Mago Blanco.

- Tábata estoy muy contento. Has sido capaz de entender porque no debemos de hacer travesuras y porque debemos de pensar en los demás. Recuperaras tus alas y tu varita y estoy seguros de que a partir de ahora serás un hada buena.

Tábata se puso a llorar de alegría y nada más tener su varita de nuevo supo que iría a ayudar a todos aquellos niños de los que se había reído.
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