¿Quién anda ahí?
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¿Quién anda ahí?

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A partir de 4 años
¿Quién anda ahí? Trece era un pueblo pequeño que una noche de otoño vivió un acontecimiento que sus habitantes nunca pudieron olvidar. De hecho, aún hoy se cuenta de padres a hijos, de vecino a vecino y todos escuchan con suma atención esta historia.

A mediados del mes de noviembre y en plena noche llegó a Trece un gran búho que se coló a dormir en la cuadra de un vecino. Allí pasó tres días y dos noches, acurrucado y comiendo maíz y semillas. De hecho, no se atrevía a abandonar su refugio porque tenía miedo a las demás aves.

Cuando el hijo del dueño de la cuadra fue allí a por paja para hacer la cama de las ovejas, se asustó al ver al búho acurrucado en un rincón. Sus ojos brillantes destacaban en medio de la oscuridad y el joven salió despavorido. De hecho, no pudo ver siquiera de qué animal se trataba y fue a su padre diciéndole que había visto un ser tenebroso y acechante.

Le contó que había visto como engullía sin pensárselo dos veces a un pequeño ratoncillo de campo. La cuestión es que el chico no había visto un búho en su vida. Nunca había tenido delante de sus ojos a un animal con una mirada tan enigmática, que pudiese girar su cuello de esa manera y que emitiese un ruido tan extraño. Y por eso se sentía desconcertado.

Su padre le tranquilizó y le dijo que subiría él mismo al pajar a averiguar de qué monstruo se trataba. El hombre, al descubrir al animal, también salió corriendo. Tampoco había visto un búho en su vida. Corrió a pedir ayuda a sus vecinos, a alertarles de la presencia de un animal muy peligroso y desconocido que podía poner en peligro a toda la ciudad.

U¿Quién anda ahí?n grupo de lugareños se congregaron en torno al pajar a la espera de que aquel extraño animal se decidiese a salir para poder capturarlo. Por suerte, a la mañana siguiente llegó al pueblo una joven que era una gran conocedora del mundo de las aves.

Había viajado a lo largo de todo el mundo estudiando diferentes especies y familias. Por eso, pudo decir a los habitantes de Trece que lo que tenían delante era un búho. La gente del pueblo entendió lo importante que es leer y aprender cosas para evitar tener miedo de cosas inofensivas. En este caso, de un pobre búho que lo único que buscaba era cobijo y algo que llevarse a la boca.
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