Palabras delatoras
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Palabras delatoras

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A partir de 6 años
Palabras delatoras Juan Cruz llegó corriendo entre sollozos a la sala de directivos de la escuela.

—¡Han robado en la sala de ordenadores, por favor vengan! —exclamó desesperado mientras entraba. El niño era de los más responsables y aplicados de la escuela, y por ello había sido elegido para tener la llave de la sala de ordenadores y preparar todo unos minutos antes de cada clase.

—¿Qué pasó? Dinos, Juan Cruz —preguntó una de las directoras.

—Entré cómo siempre al salón de los ordenadores, y para empezar la puerta estaba cerrada sin llave. Al ingresar noté todo algo revuelto, y no estaban los nuevos ordenadores que llegarían ayer a la escuela.

La directora se quedó pasmada con la noticia, el día anterior estaba programada la llegada de un pedido de 5 nuevos ordenadores portátiles a la escuela. Ella misma los había recibido y los había dejado en el salón cerrado con llave antes de regresar a su hogar.

Así que, tras oír al niño, lo acompañó al sitio y comprobó lo que este le decía. Efectivamente, alguien había robado los nuevos ordenadores portátiles de la escuela.

—Es terrible, Juan Cruz, ¿tú no has visto nada raro más aquí?

—Solo lo que le dije directora, la puerta estaba sin llave y dentro las mesas y sillas estaban algo revueltas, como si nadie las hubiera ordenado.

—Bueno, gracias por avisarnos de inmediato. Qué bueno que te tenemos a ti a cargo. Iré con los demás directivos a investigar este asunto— respondió la directora con una expresión de gran preocupación.

—Ojalá se resuelva pronto el asunto — agregó el niño.

—Sí, Juan Cruz, la escuela invirtió mucho dinero en los nuevos portátiles, no recuperarlos sería una enorme pérdida económica.

—Ya lo creo directora, cuatro portátiles cuestan bastante dinero.

La directora se quedó en silencio viendo al niño.

—¿Has dicho cuatro portátiles? —preguntó la mujer.

—¿Eh si, directora por? —respondió Juan Cruz.

—El pedido era de cinco portátiles en total, por un error en el centro de envíos que pusieron en el camión un ordenador de otro modelo diferente al que habíamos comprado solo nos dejaron cuatro, el quinto lo traerían la semana siguiente… Y eso solo lo sabíamos el hombre del reparto, yo… y el ladrón —ç dijo la directora dándose cuenta mientras hablaba lo que acababa de suceder.

Palabras delatorasEl niño se quedó mudo. En un primer instante, pensó en negar la situación, pero se dio cuenta lo inútil que hubiera sido. Sus propias palabras revelaron la verdad.

La directora se comunicó con los padres de Juan Cruz, que no estaban al tanto del asunto. De inmediato todo se aclaró y los ordenadores fueron regresados a la escuela. Por su buena conducta, salvó en esa ocasión, al niño se le permitió continuar en la escuela a cambio de realizar tareas voluntarias en el establecimiento por un largo tiempo.

Con el paso del tiempo, Juan Cruz pudo entender las consecuencias de no actuar con integridad y de cómo siempre, aunque no lo creamos, la verdad encuentra la manera de salir a la luz.
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