Lula quiere ser pintora
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Lula quiere ser pintora

Edades:
A partir de 3 años
Lula quiere ser pintora Había una vez una jirafa llamada Lula que soñaba con ser pintora. Todos sus amigos se reían cuando ella les hablaba de sus aspiraciones artísticas.

-Qué tontería -le decían unos-. ¡No hay pinceles ni atriles para jirafas!

- Qué pérdida de tiempo -decían otros-, si nadie va a querer los cuadros pintados por una jirafa habiendo verdaderos pintores profesionales por todo el mundo….

Pero la jirafa Lula seguía persistente con su ilusión. Poco a poco fue juntando ahorros y se compró material de pintura. Unos pinceles y brochas, aguarrás para limpiarlos, lienzos de varios tamaños y grosores, acuarelas, pinturas al óleo y al pastel, etc. La verdad es que Lula se gastó casi todos sus ahorros en su nueva afición. Primero quería probar todas las técnicas para ver cuál se le daba mejor y después centrarse en una.

-El que mucho abarca poco aprieta, Lula- le decía una vecina.

Pero Lula solo quería probar para ver dónde se encontraba más cómoda. Si pintando paisajes con acuarela o retratos con óleo. Solo quería probar.

Una vez recopilado todo el material, empezó a pintar sus primeros cuadros. Muchos se reían al verla aparecer con la brocha en la boca y teniendo que colgar el lienzo en lo alto de una palmera para trabajar cómodamente. A pesar de las burlas y de que nadie parecía creer en el talento de Lula, ella no se rindió.

Se levantaba temprano y se iba a zonas solitarias a pintar. Primero hacía los bocetos con lápiz y después empezaba a darle color al lienzo. Le gustaba pintar paisajes porque le encantaba dejarse llevar por los tonos de la naturaleza. El verde de los árboles, el ocre de las dunas, el azul de los ríos, el rojo intenso de algunas flores….

Un día por la mañana llegó hasta Lula un loro de casi tantos colores como el arcoíris. Le pidió que le retratase. Al principio la jirafa dijo que no porque no se atrevía. El loro, que se llamaba Jack, le dijo que, si hubiera querido un pintor profesional, habría ido a otro sitio. Que lo que buscaba era a alguien con una técnica novedosa.

Lula quiere ser pintora Lula se puso manos a la obra y en un par de semanas de trabajo intenso, acabó el cuadro del loro. Quedó tan contento con el resultado que pronto la noticia corrió como la pólvora. A los pocos días, decenas de animales hacían cola para ser retratados por Lula. Ella, que no era rencorosa, lo hizo con gusto a pesar de que muchos se hubiesen reído de ella al principio. Porque, además de perseverante, era una jirafa fiel a sí misma y en su cabeza no cabía la posibilidad de ser vengativa.
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