Lucius, el exploraplanetas
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Lucius, el exploraplanetas

Edades:
A partir de 4 años
Lucius, el exploraplanetas El famoso astronauta Lucius, el exploraplanetas, viajaba a bordo de su nave espacial. La misión de Lucius era muy simple: explorar los planetas conocidos y averiguar si había vida en ellos.

Un día, Lucius tuvo un problema con su nave y se perdió. Después de vagar por el universo durante semanas, por fin llegó a una galaxia lejana y desconocida.

Lucius decidió aterrizar en el primer planeta donde encontró un lugar apropiado.

—¡Vaya, nunca había visto un lugar así! —exclamó Lucius, mientras observaba maravillado los brillantes colores y las extrañas formas que lo rodeaban.

De pronto, detrás de una gigantesca planta, apareció un ser muy peculiar. Tenía ocho ojos verdes, cuatro brazos y una cola larga y delgada. Lucius se asustó un poco al principio, pero no dejó que el miedo lo dominara.

—Hola, mi nombre es Lucius —dijo el astronauta, extendiendo su mano hacia el extraño ser—. ¿Quién eres tú?

El alienígena, algo sorprendido por el saludo, estiró uno de sus cuatro brazos y respondió:

—Mi nombre es Chustramiantus Altéribus Comándalus Es un placer conocerte, Lucius. Acabo de llegar en mi nave y estoy un poco perdido. ¿Tú eres de por aquí?

—No, no, Chustramiantus Altéribus Comándalus. Yo soy del planeta Tierra y me he perdido. No sé si dónde estoy.

—Si te parece, podemos explorar esto juntos, ya que estamos aquí —dijo el alienígena.

Lucius y Chustramiantus Altéribus Comándalus rápidamente se hicieron amigos. Juntos, exploraron el planeta y descubrieron cosas increíbles.

Un día, mientras caminaban por un bosque de árboles luminosos, Lucius tropezó con una piedra y se cayó.

Chustramiantus Altéribus Comándalus, al ver a su amigo en el suelo, no dudó en extender uno de sus brazos y ayudar a Lucius a levantarse.

—Gracias, Chustramiantus Altéribus Comándalus —dijo Lucius—. Eres muy amable.

—No hay de qué, amigo —respondió Chustramiantus Altéribus Comándalus, sonriendo con sus ocho ojos verdes—. La bondad y la solidaridad son valores muy importantes para nosotros.

—Vaya, para los humanos también —dijo Lucius.

Estaban hablando sobre eso cuando Lucius escuchó un mensaje en sus auriculares. ¡Le habían localizado!

—Amigo, tengo que marcharme —dijo Lucius—. Me han enviado las instrucciones para volver a mi mundo. Te voy a dar los datos de localización de este planeta que me han enviado desde la Tierra. Seguro que con ellos podrás volver a tu planeta.

—Gracias, amigo —dijo el alienígena—. Tal vez volvamos a encontrarnos en el futuro. Diré a mis superiores que los humanos sois buena gente y que no hay que teneros miedo.

—Eso mismo es lo que comunicaré yo —dijo Lucius—. Hasta pronto, amigo.

Lucius, el exploraplanetas Lucius y Chustramiantus Altéribus Comándalus se subieron a sus respectivas naves y emprendieron el viaje de vuelta.

Cuando Lucius regresó a la Tierra, compartió todo lo que había aprendido de Chustramiantus Altéribus Comándalus.

Lucius continuó explorando el espacio en busca de nuevos planetas, esperando encontrarse con Chustramiantus Altéribus Comándalus de nuevo.

Nunca lo encontró, pero conoció a otros alienígenas que lo conocían, y a los que les había hablado muy bien de Lucius y de los humanos. Así fue muy fácil hacer nuevos amigos y conocer otras culturas.

Después de años de servicio, Lucius, el exploraplanetas se jubiló. Ahora cuenta sus historias y las de todos los alienígenas que conoció a todo el que quiere escucharlas. Si alguna vez te lo encuentras, pregúntale por Chustramiantus Altéribus Comándalus. Ya verás qué de cosas interesantes te cuenta.
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