Los príncipes trillizos
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Los príncipes trillizos

Edades:
A partir de 6 años
Valores:
Los príncipes trillizos Había una vez un rey que tenía tres hijos, y todos había nacido el mismo día. Los trillizos Romero, Rodrigo y Romualdo, habían crecido juntos, siempre riendo y jugando. Eran grandes amigos.

Pero llegó el día de nombrar un heredero. El problema es que ni el rey se acordaba de cuál había nacido primero. Solo lo sabía la reina, que hacía muchos años que había salido del país a visitar a sus padres y no había vuelto.

Los príncipes nunca se lo habían planteado, pero llegado aquel momento, la cuestión de quién era el mayor parecía importante para ellos.

-Como no sabemos quién es el mayor lo mejor será que lo echemos a suertes -dijo Romero.

-No, que yo tengo muy mala suerte -dijo Rodrigo-. Mejor por orden alfabético.

-Me parece bien, si empezamos por detrás -dijo Romualdo, que eso me conviene, pues soy el último si lo hacemos así.

Los tres hermanos empezaron a discutir, e incluso llegaron a las manos. Su padre tuvo que intervenir y separarlos.

-De ningún modo combatiréis para decidir quién hereda el trono -dijo el rey-. Dejadme que piense en algo.

Romero, Rodrigo y Romualdo se fueron cada uno a una habitación de invitados, pues dormían todos juntos y no querían ni verse.

Todo esto lo vio la bruja Andaluja desde su guarida en las montañas.

-Esta es mi oportunidad para quedarme con el reino -dijo la bruja. Y, disfrazándose de dama rica, fue al castillo.

Cuando llegó al castillo se presentó como la heredera de un rico comerciante que buscaba un reino donde establecer su residencia. Romero, Rodrigo y Romualdo quedaron prendados de su elegancia, su gracia y su buen hablar, y decidieron cortejarla.

-Será una gran reina -dijo Romero.

-Os propongo algo -dijo Rodrigo-; el que la conquiste será rey.

Los otros dos estuvieron de acuerdo. Así que se pusieron a ello.

La bruja, en su papel de joven dama, sabía que no podrían resistirse a ella. Y ya había trazado su plan.

-Primero me comeré a uno, luego al otro y me casaré con el tercero. Cuando sea reina, me lo comeré también y gobernaré el reino a mi antojo. Pero antes acabaré con el padre, para que los muchachos tengan prisa por arreglar el asunto.

Y eso hizo. Un día, sin que nadie supiera qué había pasado, el rey desapareció. Solo pudieron encontrar de él el fajín que adornaba su traje.

Tras días de búsqueda, el consejo real decidió que no podían esperar más y que había que nombrar un rey.

RLos príncipes trillizosomero fue el primero en cortejar formalmente a la dama y pedirle matrimonio, en un lugar apartado, junto al lago. Los últimos en verlo solo pudieron asegurar que había tomado el camino del bosque.

Romualdo se apresuró entonces a pedir matrimonio a la muchacha, aprovechando un momento en que la encontró sola en la ermita al pie de la colina. Los últimos que lo vieron dijeron que lo habían visto entrar allí, pero nunca salir.

Solo quedaba Rodrigo. Pero este estaba tan apenado que no quiso saber nada de boda. Al fin y al cabo, no quedaba nadie con quién competir, así que podía ser coronado rey sin casarse con la dama.

La muchacha estaba tan rabiosa que perdió la concentración y dejó ver su verdadera forma.

-¡Apresadla! ¡Es la bruja Andaluja! -gritó Rodrigo.

Y así fue como la bruja Andaluja no solo perdió su reino, sino que también perdió la libertad.
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