Listomán, el inventor
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Listomán, el inventor

Edades:
A partir de 6 años
Valores:
Listomán, el inventor Listomán era un inventor muy ingenioso que había diseñado todo de artilugios y cachivaches para hacerle a la gente la vida más fácil. Sin embargo, no había conseguido todavía inventar algo que le hiciera a él más fácil su trabajo, es decir, inventar.

Un día, cansado ya de pensar cómo hacer que inventar fuera más fácil, decidió dejar de inventar nada para nadie que no fuera él.

-A partir de ahora -declaró Listomán ante el espejo- nadie disfrutará de mis servicios hasta que no consiga crear el ‘inventafácil’, la única y genuina máquina de inventar con la que hasta el más tonto podría crear el más ingenioso de todos los inventos.

Pasaban los días y Listomán no daba con la solución a su problema. Por mucho que dibujaba, montaba, retorcía, remiraba y rebuscaba, Listomán no daba con la solución.

Y, mientras tanto, los pedidos para crear inventos se amontonaban en su buzón. Que si una silla que te ayude a levantarte y a sentarte, que si un coche que pueda saltar por encima de los cruces para evitar accidentes, que si una cama en la que solo haga falta dormir una hora para descansar completamente, que si un álbum de fotos que te permitiera viajar en el tiempo, solo unos segundos, etcétera etcétera.

Pero Listomán, ni caso. Y como no cumplía con los encargos, Listomán no ganaba más dinero. Así que llegó un día en que el dinero se acabó y Listomán se quedó sin recursos para seguir con su invento. Un invento en el que, dicho sea de paso, había avanzado muy poco.

-¿Qué voy a hacer ahora? -se lamentó Listomán.

-Re-to-ma tu tra-ba-jo -se oyó decir. Era una voz metálica, robótica.

-¿Quién habla? -preguntó Listomán.

-So-y tu in-ven-to -dijo la voz-. Vo-y a a-yu-dar-te.

-¿Cómo? -preguntó Listomán-. ¿Vas a darme una fórmula para pensar más rápido, para hacer las cosas más deprisa, para dar con la solución nada más ver el problema?

-No -dijo el invento.
-Entonces, ¿de qué me sirves? -dijo Listomán.

-Bus-ca los en-car-gos y em-pie-za a tra-ba-jar -dijo el invento.

-Vale, ya voy -dijo Listomán-. Mira, el primero. Veamos a ver.

EListomán, el inventorl invento de Listomán no le ayudó a pensar menos ni a dedicarle menos tiempo al desarrollo de sus ideas. Le dio algo mucho más importante. Le hacía compañía, le ayudaba a pensar a través de preguntas útiles y le ayudaba a encontrar los posibles problemas con los que se podía encontrar. También le animaba cuando se encontraba atascado y le felicitaba cuando hacía algo bien.

-Pensé que no servías para nada, pero eres todo un amigo -le dijo un día Listomán a su invento.

-En-ton-ces llá-ma-me A-mi-go-mán -dijo el invento.

-Hecho, Amigomán -dijo Listomán.

Y así, fue como Listomán se dio cuenta que no se puede eludir el trabajo y el esfuerzo cuando se trata de hacer algo importante, aunque con alguien que te apoya y te comprende es mucho más interesante.
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