Las flores de Anita
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Las flores de Anita

Las flores de Anita A la maestra Anita le gustaban mucho las flores. Todos los lunes, Anita llevaba flores para alegrar la clase. Ella misma las recogía en el campo o las cortaba de su jardín.

Un día, las flores empezaron a desaparecer. Anita se ponía muy triste cuando llegaba al colegio y veía que alguien se había llevado las flores que con tanto cariño había cogido para alegrar la clase. Sus alumnos también se ponían muy tristes. Las flores de Anita gustaban a todos.

Anita estaba triste. Si las flores desaparecía, tendría que dejar de llevarlas. Pero alegraban tanto la clase… En eso estaba pensando cuando tuvo una idea.

-El próximo lunes llevaré dos ramos de flores, uno para la clase y otro para el ladrón -pensó Anita.

Pero el ladrón, en vez de llevarse solo un ramo, se llevó los dos. Eso hizo que Anita se enfadara mucho. Y por eso les dijo a todos sus alumnos.

-Y está bien. Si el ladrón no confiesa no traeré flores nunca más.

Todos los niños se pusieron tristes, pero entendieron que Anita tenía razón. Todos hablaban entre ellos, menos Pepito, que empezó a llorar.

-Yo me llevo las flores -dijo Pepito.

-Pero, ¿por qué? -preguntó Anita.

-Es que me hacen compañía -dijo Pepito-. Me siento muy solo y mi casa es muy triste. Las flores me acompañan y me alegran.

-Pero dejé un ramo de más -dijo Anita-. Podrías haber cogido solo uno.

-El otro se lo llevé a mi abuela, que está en el hospital -dijo Pepito.

Las flores de Anita-Hagamos un trato -dijo Anita-. Traeré un ramo para ti, otro para tu abuela y otro para la clase. Y cuando quieras más flores, puedes pedírmelas. Te traeré todas la que quieras.

-Gracias -dijo Pepito.

Desde entonces la maestra Anita lleva flores para Pepito y para su abuela todos los lunes, y también para todos los niños que se las piden. ¡Qué fácil es alegrar la vida a los demás, solo con unas pequeñas y delicadas flores!
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