La visita de las gaviotas
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La visita de las gaviotas

Edades:
A partir de 4 años
La visita de las gaviotas Había una vez un niño que se puso muy enfermo. Los médicos le dijeron que tenía neumonía y que tenía que estar como mínimo dos semanas en la cama sin moverse y tomando sus medicinas. Sus amigos del cole no podían ir a verle porque tenían clase y actividades extraescolares y Lucas, que así se llamaba el niño, estaba muy triste y aburrido. Así que se pasaba las mañanas, hasta que sus padres volvían de trabajar, mirando a través de la ventana de su habitación.

Un día vio una extraña sombra en la ventana. Se puso sus gafas y pudo ver lo que era: una gaviota que había puesto un nido en el alféizar. Así que Lucas pasó unos cuantos días entretenido. Observó como poco a poco la gaviota iba haciendo su nido más confortable y como al final acabó poniendo dos huevos en él. Todos los días les daba calor durante largas horas. Lucas decidió retratar con su cámara de fotos todo el proceso.

A los pocos días, vio como los polluelos rompían el cascarón y salían al mundo. Eran pequeños y amarillos y aún no habían abierto los ojos. La madre gaviota se acercaba a darles de comer y ellos recibían ansiosos el festín de insectos que les traía. A las dos semanas, eran ya mucho más grandes e incluso empezaron a aletear. Casi sin que Lucas se diese cuenta, echaron a volar y se fueron lejos. Eso sí, a los pocos días fueron a verle y a agradecerle que les hubiese dejado anidar en su ventana. Lucas les agasajó con un cuenco de migas que se comieron muy felices.

CLa visita de las gaviotasuando acabó su convalecencia, Lucas les contó a sus padres su historia con las gaviotas y el nido. Le dijeron que todo había sido fruto de la fiebre que había tenido durante días. Le insistieron en que era imposible que hubiese gaviotas, porque no vivían en una zona de costa.

Lucas tuvo que aceptar la evidencia, porque en el cole había estudiado las zonas en las que podían divisarse gaviotas. No le quedó más remedio que admitir que esas alucinaciones se las había provocado la fiebre y que esas gaviotas solo habían vivido en su imaginación. Sin embargo, fuesen o no reales, Lucas siempre agradeció mucho la visita de aquella familia de gaviotas.
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