La historia de la primera crema de cacao y avellanas
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La historia de la primera crema de cacao y avellanas

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La historia de la primera crema de cacao y avellanas Pedro estaba en clase. Tocaba historia. En realidad solo estaba su cuerpo, porque su mente hacía tiempo que había volado a través de la ventana.

El profesor, al verlo, puso voz robótica y exclamó:

-¡Tierra llamando a Pedro! ¡Tierra llamando a Pedro!

Pedro dio un respingo y miró al frente.

-¿En qué andabas pensando? -preguntó el profesor.

Pedro sabía que si le decía que en nada le iba a hacer la broma de rigor, y todos iban a seguirle la corriente. Que si el que nada no se ahoga, que el que que se ahoga es un bruto, seguido de que que Bruto mató a César y que César en Roma. Y luego alguien diría que Roma está en Italia, a lo que otro respondería que Italia está en el mundo. Y después, a coro, todos gritarían: y el mundo es una bola.

Y Pedro no estaba dispuesto a pasar por ahí. No, otra vez no. Así que improvisó.

-Pensaba en la Nutella ¿sabe? ¿A quién se le ocurriría? Porque hay que ver qué gran invento, ¿no le parece?

Pedro se quedó muy serio después de decirlo, mientras pensaba: “A ver cómo sales de esta”.

Y es que el profesor de historia tenía respuesta para todo. De hecho, todos los alumnos estaban callados, esperándola. Y llegó. Vaya si llegó.

-¿Nutella? -preguntó el profesor-. ¿Nutella, dices? ¿Esa crema de cacao con avellanas tan famosa?

-Sí, en eso mismo -respondió Pedro. Ahora que había empezado no podía echarse atrás.

-Vaya, vaya, Pedro, qué curioso -dijo el profesor-. ¿Sabía que se creó en Italia poco después de la Segunda Guerra Mundial? La inventó un pastelero, un tal Pietro Ferrero. Como casi no había cacao debido a la situación mundial se le ocurrió usar una mezcla con polvo de avellanas y otros ingredientes para que la crema de chocolate le cundiera más en sus dulces. La mezcla tuvo tanto éxito que Pietro Ferrero la empezó a vender, primero como una pasta sólida, y luego como una crema para untar a la que llamó “Supercrema”. Años después, a mediados de los años 60, su hijo Michelle Ferrero, rebautizó la supercrema y le puso el nombre comercial que conocemos hoy.

-¡Nutella! -dijeron todos los niños.

-Eso es -dijo el profesor. La Nocilla salió al mercado poco después, de la mano de una famosa marca española.

-Espero, ¿ha dicho Ferrero? ¿Como la marca de bombones? -preguntó Pedro.

-¡Sí! -dijo el profesor-. Ese mismo. Y os voy a contar otra cosa. ¿A qué no sabéis que la Nutella tiene su propio Día Mundial?

La historia de la primera crema de cacao y avellanas-¡Imposible!

-¡Que no!

-Es una broma.

-En serio, que sí -dijo el profesor-. Bueno, en realidad es una tontería, pero tiene su gracia. ¡Es hoy, precisamente hoy, el 5 de febrero!

-Se lo está inventando, profesor -dijo Pedro.

-Yo no -dijo el profesor-. Es cosa de una bloguera, fan incondicional de la Nutella, que se le ocurrió allá por el año 2007. La idea se hizo viral y ahora mucha gente lo celebra.

-Usted también es un auténtico fan de la Nutella ¿verdad? -dijo Pedro.

-Un auténtico friki, diría yo -contestó el profesor, mientras sacaba de su mochila un bote de crema de cacao y se lo enseñaba a sus alumnos.

Todos aplaudieron al profesor mientras recogían sus libros, pues justo en ese momento llegaba el final de la clase.
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