La bruja Anuja y la hadilla Moscardilla
Síguenos en:

La bruja Anuja y la hadilla Moscardilla

Edades:
A partir de 4 años
La bruja Anuja y la hadilla Moscardilla La bruja Anuja era famosa en todo el reino por ser la más vil y malvada de las brujas. Todos los habitantes del reino la temían, incluso las propias brujas.

En aquel reino vivían todo tipo de seres mágicos. Pero incluso los que podían hacer magia no le llegaban a la bruja Anuja ni a la suela de los zapatos.

La bruja Anuja era especialmente cruel con las hadas que vivían cerca del estanque. ¡Eran tan pequeñas y tan frágiles! Saber que era superior a ellas, en todos los sentidos, le proporcionaba a la bruja Anuja un profundo placer.

Un día, la bruja Anuja atrapó a una pequeña hada que jugueteaba cerca de su escoba.

—¿Es que nadie te ha dicho que no quiero ver a nadie a mi alrededor, enredando con mis cosas? —dijo la bruja Anuja, muy enfadada.

—Lo siento, bruja Anuja —dijo la pequeña hada.

—¿Se puede saber quién eres tú? —preguntó la bruja Anuja.

—Me llaman Moscardilla, porque dicen que vuelo haciendo tanto ruido como si fuera un moscardón —respondió la pequeña hada.

—Entonces eres perfecta para mi nueva pócima —dijo la bruja Anuja—. Suelo usar moscardones, pero en tu caso, seguro que me sirves igual.

—¡No, por favor, bruja Anuja! —lloriqueó la hadilla Moscardilla—. Si me dejas marchar prometo que, cuando me necesites, te ayudaré.

—¿Y para qué iba yo a necesitar la ayuda de una insignificante hada como tú? —preguntó la bruja Anuja, con mucho desprecio.

—Nunca se sabe cuándo puedes necesitar una amiga —dijo la hadilla Moscardilla—. Y no creo que tú tengas muchas.

—¡Serás impertinente, pequeña mocosa! —exclamó la bruja Anuja.

La bruja Anuja estaba impresionan con la valentía de la hadilla Moscardilla. Nunca nadie se había atrevido a dirigirse así a ella, así que decidió dejarla en libertad.

—Anda, vete, pequeña mosquita —dijo la bruja Anuja—. Seguro que si te echo al caldero estropearías la poción.

—Gracias, bruja Anuja —dijo el hadilla Moscardilla—. Cuando me necesites, allí estaré.

—¿Necesitarte, yo? —dijo la bruja Anuja—. Anda, vete antes de que cambie de idea.

La hadilla Moscardilla se fue, haciendo un ruido tremendo.

Pasaron los años y llegó al reino un brujo muy malvado, en busca de retos nuevos. Había oído hablar de la bruja Anuja, y estaba dispuesto a derrotarla, solo por el placer de demostrar que era el mejor.

Un día, sin mediar palabra, el brujo atrapó a la bruja Anuja en una red mágica de la que no se podía salir.

—Me quedaré con todo tu reino y demostraré que soy mejor que nadie —dijo el brujo.

La bruja Anuja gritaba con todas sus fuerzas, pero nadie acudía en su ayuda.

—Ja ja ja —rio el brujo—. Sé de buena tinta que todo el mundo te detesta por aquí. Me quedaré tranquilo, sabiendo que nadie vendrá a rescatarte.

¡Qué equivocado estaba! Cuando se quedó dormido, el hadilla Moscardilla se presentó en la cueva donde estaba retenida la bruja Anuja.

—¡No hagas tanto ruido! —le dijo la bruja.

En ese momento, el brujo se despertó.

—¡Qué moscardón tan desagradable! —exclamó. Y se puso a dar golpes al aire, a ver si aplastaba a la hadilla Moscardilla. Como iba vestida de negro y era de noche, el brujo no se dio cuenta de que era un hada.

La hadilla fue dirigiendo los gestos del brujo mientras trataba de darle un golpe, hasta que consiguió que este se diera de bruces contra una pared de la cueva. Y se dio tan fuerte que cayó inconsciente.

LLa bruja Anuja y la hadilla Moscardillaa hadilla Moscardilla aprovechó para ir a liberar a la bruja.

—Esta red es muy resistente —dijo la bruja—. No podrás con ella.

—¿Olvidas que soy un hada y que tengo poderes mágicos? —dijo la hadilla Moscardilla.

—Tardarás mucho —dijo la bruja Anuja.

—He traído refuerzos —dijo la hadilla Moscardilla.

A continuación, silbó. Y se presentaron cientos de pequeñas hadas en la cueva, dispuestas a liberar a la bruja Anuja.

—¿Por qué me ayudáis? —preguntó la bruja Anuja.

—Una vez liberaste a una de las nuestras —dijo la reina de las hadas—. Ella nos ha pedido que te ayudemos, porque te debía un favor. Además, a ti ya te conocemos, y este brujo tiene fama de ser mucho más malvado que tú.

Las hadas liberaron a la bruja Anuja y esta expulsó al brujo del reino.

—Hacemos un buen equipo, chicas —dijo la bruja Anuja—. Creo que a partir de ahora podríamos ser amigas.

—Pero tendrás que empezar a ser más amables con nosotras —dijo la reina de las hadas.

—Después de lo que habéis hecho por mí, dadlo por hecho —dijo la bruja Anuja.

Y así acaba la historia de maldad de la bruja Anuja y empieza una nueva historia de amistad que durará para siempre.
Puntuación media: 8,5 (127 votos)
Tu puntuación:
Cuentos con valores similares