La boda de la bruja Tola
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La boda de la bruja Tola

Edades:
A partir de 6 años
La boda de la bruja Tola La bruja Tola tenía atemorizados a todos los habitantes del reino. Nadie había conseguido jamás capturarla, ni mucho menos impedir sus pillerías.

Pero un día, la bruja Tola dejó de robar y de molestar a sus vecinos. Lo que sí hacía era visitarlos e incluso ayudar a los que encontraba en apuros.

-¿Qué le pasará a la bruja Tola? Esto no es normal -decía la gente, extrañada.

Un día, la bruja Tola se subió a su escoba y empezó a dar una gran noticia:

-¡Me caso! ¡Me caso! Y estáis todos invitados.

La gente del reino empezó a entender.

-Está enamorada, por eso está tan contenta y tan amable -decía la gente.

En el reino todos empezaron a preparar sus mejores galas para el día de la boda de la bruja Tola.

-Dicen que va a tirar la casa por la ventana, que no va a faltar de nada -decían unos.

-El novio viene de otro reino, uno muy lejano, y los vecinos están encantados con la boda -decían otros.

Solamente había una voz discordante que llevaba la contraria a los demás: la del burro Casildo.

-¿Pero no os dais cuenta de lo que pasa? -decía el burro Casildo a todos los que se encontraba-. ¿No veis que después de la boda va a ser todo peor? En cuanto se le pase la ilusión del principio la bruja Tola volverá con sus pillerías, y será todavía peor, porque ahora tendrá un compañero. ¿Por qué creéis que están tan contentos en el otro reino? ¡Porque se libran de un malhechor! ¿Y qué pasará cuando tengan hijos? ¡Será aún peor!

Pero nadie hacía caso al burro Casildo.

-¡No digas burradas! -le decían unos.

-Lo que pasa es que tienes envida -le decían otros.

A pesar de todo, el burro Casildo seguía insistiendo. Y a base de repetirlo, hubo algunos que entendieron que probablemente el burro Casildo tuviera razón. Pero la gran mayoría seguía haciendo oídos sordos a las advertencias del burro Casildo.

Y así llegó el día de la boda de la bruja Tola. Todo el reino estaba engalanado para la ocasión. La bruja Tola dio una gran fiesta y todos lo pasaron genial.

Pero días después, cuando la bruja Tola y su marido volvieron de su viaje de novios, se desencadenó el caos. Entre los dos saquearon todos los graneros y se llevaron todo lo que les apeteció. Incluso se permitieron el lujo de destrozar varias casas solo para jugar y competir a ver quién de los dos era más destructivo.

Cuando por fin se retiraron, el burro Casildo rebuznó a los cuatro vientos:

-¡Os lo advertí! Y ninguno me hicisteis caso.

TLa boda de la bruja Tolaodos los vecinos del reino tuvieron que darle la razón al burro Casildo y reconocer su error.

-La próxima vez que organice una fiesta será mejor organizarse para capturarla, ¿no os parece? -dijo el burro Casildo.

-Pero no se volverá a casar, al menos en mucho tiempo -dijo uno de los vecinos.

-No creo que se resista a celebrar el nacimiento de su primer hijo, cuando lo tenga -dijo el burro Casildo.

Y así fue. Pero como ya se lo esperaban, entre todos los vecinos se organizaron y atraparon a la bruja y a su marido. Como le dio pena del bebé, se llevaron a los tres a una isla de la que no podrían salir, en la que vivían otras familias de malvados desterrados de sus reinos.

A partir de entonces, el burro Casildo fue nombrado consejero del reino. Ahora todo el mundo le consulta y sigue sus consejos. ¡Vaya con el burro Casildo! ¡Qué lejos ha llegado!
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