La aventura de Daniel en la sala de recreativos
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La aventura de Daniel en la sala de recreativos

Edades:
A partir de 6 años
Valores:
La aventura de Daniel en la sala de recreativos A Daniel le chiflaban los videojuegos. Un día, al salir del colegio fue corriendo a la sala de recreativos donde le esperaban sus amigos. Cuando llegó, solo había dos máquinas disponibles y en una de ellas se podía leer un cartel que decía “fuera de servicio”. En vez de esperar a que alguna otra quedase libre, Daniel empezó a curiosear aquella máquina averiada. Empezó a tocar todos los botones, a desenchufarla y enchufarla de la corriente…. Hasta que, de forma repentina, la máquina emitió un rayo de luz naranja y en solo unos segundos el niño estaba en un lugar totalmente distinto.

Todo a su alrededor estaba plagado de colores vivos y al momento, justo enfrente de Daniel, apareció un enorme pasillo. Al empezar a caminar por él, se topó con un caramelo gigante y algo en su interior le indicó que debía tomarlo. Así que lo agarró, se lo metió en la boca y empezó a masticarlo. Al dar el primer mordisco, escuchó un sonoro “clin”. Al momento, un puñado de monedas de chocolate acabaron en su bolsillo. Le pareció muy extraño, pero siguió avanzando. Vio otro caramelo, repitió el mismo movimiento y pasó lo mismo. Escuchó un “clin” y su bolsillo se llenó de más monedas.

Fue entonces cuando entendió que, a través que aquella máquina averiada, había ido a parar a una especie de juego en el que él mismo era el protagonista. Daniel se emocionó mucho y empezó a buscar en todos los recovecos más caramelos para así ganar más monedas. Al rato, vio en el lado izquierdo superior del pasillo dos círculos verdes. Se topó con una planta en un maceta gigante. Se acercó, la tocó y observó cómo empezó a cobrar vida. Tenía unos enormes dientes afilados y ramas puntiagudas por todas partes. La planta abrió sus fauces y engulló al niño. Daniel pasó de estar en un juego divertido a encontrarse en la más tremenda oscuridad. Algo o alguien desconocido empezó a lanzar con él dardos fluoreLa aventura de Daniel en la sala de recreativosscentes que trataban de derribarlo hasta que uno de ellos lo consiguió. Respiró profundo y se incorporó. Lejos de arreglarse la situación, Daniel empezó a notar que caían dardos desde distintas direcciones. El niño se concentró y logró llegar a la meta. Al pasarla, cerró los ojos y, al abrirlos, estaba de nuevo en la sala de recreativos. Había mucha gente a su alrededor mirándolo. Le explicaron que lo que le había pasado es que había recibido una descarga eléctrica cuando toqueteaba la máquina con el cartel de “fuera de servicio”. Daniel no se lo creó y aún hoy sueña con ser el protagonista de su propio videojuego.
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