Enol está triste
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Enol está triste

Edades:
A partir de 6 años
Enol está triste Susana soñaba todos los días con un montón de cosas bonitas, muchas aventuras, fiestas y reuniones con sus amigos. Cuando se sentaba a desayunar su hermano Enol se enfadaba porque cuando ella le contaba sus cosas él sentía que no soñaba cosas guays.

Susana disfrutaba tanto recordando sus aventuras nocturnas que decidió escribir un diario de historias con ellas. Todos los días, cuando acababa de hacer los deberes, cogía su cuaderno azul y escribía la historia. Las veces que no se acordaba del sueño entero se lo inventaba y le parecía algo muy divertido.

Enol intentaba todos los días copiar a su hermana y abría un cuaderno rojo, pero solo se le ocurrían todas las cosas que no le habían gustado del día. Que no había podido jugar mucho rato al fútbol en el cole, que el bocadillo de hoy no fue de chocolate, que discutió con su amigo Alfredo... Al final se acababa enfadando porque todo era feo y terminaba haciendo un garabato en el cuaderno rojo para tirarlo de seguido en la alfombra de su habitación.

Susana, además, era una niña a la que le gustaba mucho ayudar. En el colegio le gustaba sentarse con un niño que tenía dificultades para la lectura y escritura y explicarle las cosas, en el comedor a veces no había cuidadoras suficientes para servir el postre a los niños pequeños y ella se mostró voluntaria para hacerlo. En casa le gustaba ayudar a los mayores con las cosas como poner la mesa. Su hermano Enol intentaba estar pendiente, pero este no solía hacerle caso.

Enol no entendía por qué su hermana estaba siempre haciendo cosas en vez de utilizar todo el tiempo que tenía libre para jugar, pensar en sus cosas, comer chuches y divertirse. Enol intentaba que el profe no se fijara en él cuando pedían un voluntario para algo, en el patio solo se centraba en jugar de delantero en el fútbol y si algún niño quería jugar en esa posición no le escuchaba hasta que se iba y jugaban sus amigos de siempre.

Una tarde el papá de estos dos niños llegó a casa a la hora de la merienda y se encontró a Enol encerrado en el baño muy disgustado. El papá se preocupó y llamó varias veces hasta que consiguió abrir la puerta.

-¿Qué sucede Enol? ¿Qué pasa?

-Nada papá, que estoy triste porque no me pasan cosas buenas y ni siquiera sueño con ellas. Y veo cómo Susana está todo el día contenta, anota sus sueños y tiene muchos amigos.

-Nosotros no podemos controlar los sueños cariño, lo único que podemos hacer es estar tranquilos para que cuando llegue la noche tengamos menos pesadillas. De todas formas es importante que aprendas que, para sentirse bien, tener mejores sueños y más amigos es importante pensar: ¿qué estoy haciendo yo para conseguir eso?

Enol está triste-¿Cómo que qué estoy haciendo yo? -contestó Enol extrañado.

-Sí, por supuesto. Mira, para tener amigos tengo que pensar en los niños, ayudarles, escuchar, dejar mis juegos, no ganar siempre y a veces ceder en mis cosas y perder yo.

-Vaya papá, pues eso no lo hago, porque es verdad que a mí me gusta jugar como yo quiero y donde yo quiero en el patio y que alguna vez que niños discuten a mi alrededor yo me voy y no les escucho… ni siquiera cuando Susana me pide cosas le hago caso.

-Bueno hijo, pues no te pongas triste, ya ves que puedes cambiar lo que haces y a lo mejor. Así tendrás sueños más bonitos y más momentos con amigos para disfrutar y poder escribirlo en tu cuaderno rojo.

Enol se sintió muy bien por haber pedido ayuda a su padre, haber confiado en él y, sobre todo, por descubrir que había un camino para llegar a sentirse mucho más feliz.
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