El superpoder de Amalia
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El superpoder de Amalia

Edades:
A partir de 4 años
El superpoder de Amalia Amalia era una niña muy especial. La gente decía que era un poco rara, porque hablaba poco con la gente y pasaba mucho tiempo con los animales.

Un día, mientras jugaba en el parque con su prima Valentina, descubrió que tenía un superpoder asombroso.

—¡Amalia, mira ese pajarito! —dijo Valentina, señalando a un pequeño pájaro que se posó en la rama de un árbol.

De repente, Amalia escuchó al pajarito cantar una triste canción. Pero no solo escuchó el canto, sino que también entendió las palabras que el pajarito decía.

—Valentina, el pajarito está triste porque ha perdido a su mamá —comentó Amalia.

Valentina la miró sorprendida.

—¿Cómo lo sabes, Amalia? Yo solo lo he oído piar —dijo Valentina.

—No lo sé, simplemente lo entiendo —dijo Amalia.

—No te lo crees ni tú —dijo Valentina—. A ver, acércate a ese perro que está ahí tumbado y pregúntale por qué no se mueve.

Amalia se acercó al perro, le acarició y el perro ladró con suavidad y aulló.

—Dice que está mayor y cansado, y que está agobiado con todo el jaleo que hay alrededor —dijo Amalia.

Valentina habló con los dueños del perro. Estos le dijeron que su mascota tenía ya muchos años y que estaba bastante cansado.

—Vaya, pues va a ser verdad que tienen un superpoder interesante, Amalia —dijo Valentina.

Ese día, Amalia descubrió que podía comprender y hablar con los animales. Muchos no la creyeron y se burlaron de ella. Eso entristecía mucho a Amalia, así que procuraba no hablar sobre ello.

Un día, en la escuela, la maestra, estaba preocupada porque Copito, el gato de la escuela, había desaparecido.

—¡Amalia, necesitamos encontrar a Copito! —dijo la maestra, angustiada.

—Creí que pensabas que mi don era una tontería —dijo la niña.

—Ahora tienes la ocasión de demostrar que es cierto lo que dices —dijo la maestra.

Amalia asintió y se acercó al árbol donde solía descansar Copito. Allí habló con las ardillas. Estas le dijeron que vieron al gato en el parque.

El superpoder de AmaliaProfe, profe, Copito está en el parque. Las ardillas me lo dijeron —informó Amalia.

La maestra siguió a Amalia hasta el parque. Allí, encontraron a Copito atrapado en un árbol. Tuvieron que llamar a los bomberos para rescatarlo.

—¡Muchas gracias, Amalia! —exclamó la maestra, abrazándola con mucho cariño—. No sé cómo lo has hecho, pero has salvado a Copito.

Amalia sonrió, feliz de haber ayudado.

La noticia de que el superpoder de Amalia era cierto corrió por toda la ciudad. Desde entonces todo el mundo le pide favores a la niña. Y ella ayuda a todos encantada.

La gente, agradecida, siempre le regala cosas a Amalia. Pero a ello lo que más le gusta es ver a sus amigos los animales felices.
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