El policía dormilón
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El policía dormilón

Edades:
A partir de 6 años
Valores:
El policía dormilón Había una vez un policía al que le gustaba mucho dormir. Por eso se quedaba dormido en cualquier parte. Lo mismo le daba dormir sobre la mesa de su oficina en la comisaría que en el coche patrulla mientras estaba estacionado vigilando. Por eso todos le llamaban el policía dormilón.

Como dormía tanto y siempre que podía, el policía dormilón siempre estaba somnoliento y como con un ojo medio cerrado y el otro medio abierto. Así se le se escapaban todos los delincuentes. Lo peor es que el policía dormilón tampoco ponía ningún interés en permanecer despierto.

-Hay que hacer algo con este policía -decía el capitán-. Un día vamos a tener un disgusto.

Probaron a ponerle con el compañero más hablador de todo el cuerpo de policía. Pero no funcionó. Luego probaron con un compañero que llevaba un perro policía. Pero tampoco sirvió de nada.

-Lo haremos por las malas -dijo el capitán.

Esa misma tarde la comisaría se alborotó, despertando al policía dormilón de una de sus siestas.

-¡Rápido, hay que salir corriendo! -le dijeron.

-Id vosotros, que ahora os alcanzo -respondió el policía dormilón.

-Esta vez tienes que ir tú -le dijeron-. Hay muchas llamadas y a ti te toca esta. Es un robo en la calle Perro Verde, en el número 7. Llama una mujer que vive en el primer piso.

-Pero ¡si esa es mi casa! ¡Voy volando! -dijo el policía dormilón.

El policía dormilón cogió el coche, puso la sirena y en pocos minutos estaba en casa.

-Paquita, soy yo -dijo el policía dormilón-. Tranquila, yo me ocupo.

-¿De qué te ocupas? -preguntó Paquita, la mujer del policía dormilón.

-El policía dormilón¿No has llamado por un robo? -preguntó el policía.

-No, yo no he llamado -respondió Paquita.

El policía dormilón volvió a la comisaría.

-¿Qué? ¿Se te ha vuelto a escapar el ladrón? ¿O es que con las legañas no has llegado a verlo? No, espera, llegaste tan tarde que ni lo viste.

-Muy graciosos -dijo el policía dormilón.

-La próxima vez podría ir en serio -le avisaron sus compañeros.

A partir de ese día el policía dormilón se empezó a tomar en serio sus problemas de sueño. Había aprendido la lección.
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