El patito triste
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El patito triste

Edades:
A partir de 4 años
Valores:
El patito triste Había una vez un patito que nadaba triste por un lago. Un niño que lo vio lo llamó desde la orilla.

-Patito, patito, ¿por qué estás tan triste?

-Cuá, cuá -contestó el patito, con voz llorosa.

-¿Estás solito? -preguntó el niño.

-Cuá, cuá -respondió el patito.

-¿Has perdido a tu mamá? -dijo el niño.

-Cuá, cuá, cuá, cuá -dijo el patito, muy afligido y pesaroso.

-Yo te ayudaré a buscar a tu mamá -dijo el niño-. Espera aquí un momento.

El niño fue a buscar a su madre, que estaba preparando la merienda allí cerca.

-Mamá, he encontrado un patito perdido. ¿Me ayudas a buscar a su familia? -dijo el niño.

-Pobre patito -dijo su mamá-. Vamos a ayudarle.

La mamá y el niño fueron a buscar al patito.

-Ven con nosotros, patito. Te llevaremos con tu madre -dijo la mamá del niño.

Pero el patito no fue.

-Mami, seguro que la mamá de este patito le ha explicado que no debe irse con extraños, aunque parezcan buenas personas -dijo el niño.

-Tienes razón, hijo -dijo su mamá-. Cogeremos la barca y navegaremos por el lago en busca de mamá pata. El patito podrá venir detrás.

-Es una idea fantástica, mami -dijo el niño.

Madre e hijo se subieron a una barca y remaron siguiendo la orilla del lago.

-Mira, mamá, parece que allí a lo lejos se ven aves en el agua -dijo el niño.

-Vamos a ver -dijo su mamá.

Pero lo que encontraron fue una familia de ocas.

-Mira, mamá, allí hay más aves nadando -dijo el niño.

-Vamos para allá -dijo su mamá.

Pero cuando llegaron lo que encontraron fue una familia de cisnes.

-Mira mamá, se acerca un pato.

El patito giró la cabeza y empezó a graznar y a aletear en el agua.

El patito triste-Mira, hijo, parece que mamá pata ha sido mejor detective que nosotros y ha encontrado a su patito.

-La verdad es que hemos hecho poco por el patito, mami. Al final ha sido su madre quien ha dado con él -dijo el niño.

-Es cierto -dijo su mamá-, pero también hemos hecho algo muy importante. Le hemos acompañado y le hemos apoyado para que no se sintiera solo.

El niño y su mamá volvieron al lugar del que habían salido para terminar de preparar la merienda, muy contentos por haber ayudado a un patito solitario a recuperar a su familia.
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