El monstruo del miedo
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El monstruo del miedo

Edades:
A partir de 4 años
Valores:
El monstruo del miedo Alberto tenía 9 años y desde los 5 años tenía un miedo secreto que no quería contarle a nadie: tenía miedo a la oscuridad.

Todas las noches lo pasaba fatal cuando sus padres apagaban la luz de su habitación así que encendía a oscuras su bola del mundo para poder observar su habitación sin que todo se volviera negro.

No quería decírselo a sus padres, ni a sus amigos, ni siquiera a su abuela a la que le contaba todo. Pensaba que lo llamarían miedica, cobarde, tonto y que no serían capaces de entender lo que él sentía cada vez que la noche llegaba y su casa se teñía de negro.

Un buen día sus padres se fueron de viaje y se quedaron en casa con él la abuela y el abuelo. Llegó la hora de acostarse y Alberto apagó la luz un instante, mientras el abuelo cerraba la puerta, para que pensara que dormía a oscuras.

Pero tan pronto como la puerta se cerró Alberto corrió a encender el interruptor de la bola del mundo y se hizo la luz. Respiró aliviado pues ya estaba a salvo del gran monstruo, la oscuridad. Pero en esas estaba cuando el abuelo abrió la puerta:

- ¿Qué haces despierto Alberto? ¿No puedes dormir?
- Sí… estaba mirando una cosa. Ahora mismo apago la luz – Le contestó el niño tímidamente.
- Venga, mira lo que tengas que mirar y yo te apago esta la bola del mundo, así no te levantas otra vez de la cama – dijo el abuelo firme-
- No abuelo de verdad, ya la apago yo tranquilo – el miedo empezó a apoderarse de él
- ¿Qué te pasa Alberto? ¿Seguro que te encuentras bien? Te veo nervioso – contestó extrañado el abuelo.
- Sí, sí claro. Pero quiero estar un poco con la luz encendida ¿Puedo? ¡Por favor! – Suplicó Alberto-
- Alberto hijo, ¿qué te pasa? Es como si estuvieras asustado por algo.
- Está bien abuelo, te lo voy a contar. Desde que empecé a dormir solo, sin papá ni mamá cerca, me da mucho miedo la oscuridad. De repente cuando se apaga la luz aparece ante mí un enorme monstruo con garras y dientes que me hace gritar y tener escalofríos. ¡No lo puedo controlar! No es miedo a la oscuridad, es que creo que me persigue algo parecido a un fantasma.
- ¿Un fantasma? Seguro que no. Son solo las sombras de los objetos que tienes aquí, de eso puedes estar seguro. Mira, todos tenemos algún miedo y aunque te hagas mayor siempre tendrás alguno. Pero debes saber que aunque el miedo es nuestro peor enemigo hay una forma de hacer que ese monstruo del miedo desaparezca – El abuelo se acercó susurrándole-
El monstruo del miedo- ¿Estás seguro abuelo? ¡Cuéntamelo!
- ¡Enfrentándote a él! En el momento en el que plantes cara a tu miedo te darás cuenta de cómo ese fiero monstruo se va haciendo más y más pequeño.
- Ya…Pero no puedo hacerlo solo…- Se sintió triste -
- ¡Yo te ayudaré! Me sentaré un rato en la silla, me cogerás de la mano y apagaremos poco a poco las luces. Cuando sientas miedo me cogerás de la mano fuerte, fuerte y me contarás que tal te ha ido en el cole y ya verás cómo poco a poco el monstruo irá desapareciendo. Confía en mi.

Poco a poco la oscuridad tiñó la habitación de negro, Alberto intentó ser valiente y hacer caso al abuelo y cuando se dió cuenta, tenía razón…el monstruo ya se había ido.
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