El mono Pipo
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El mono Pipo

Edades:
A partir de 4 años
El mono Pipo Pipo era un mono que siempre danzaba muy alegre de un lado para otro. Siempre andaba como loco y, por eso, siempre se metía en líos.

Su mejor amigo era Titi, un conejo que siempre iba detrás de Pipo y estaba pendiente de todo lo que su amigo hacía para que evitar que se metiera en problemas.

¡Ten cuidado Pipo!, ¡No vayas por ahí!, ¡Te vas a caer!, ¡Estate quieto! – le decía continuamente.

Una tarde de verano, Titi estaba tranquilamente al lado del río echándose su siesta. Pipo se acercó a Titi dando saltos:

- ¡Titi!, ¡Vamos a bañarnos! ¡Quiero ir a las cascadas que hay al final del río! – le decía Pipo.
- ¿Las cascadas? ¡Estás loco!, ¡No vayas allí! ¡Es peligroso!... – contestó Titi.
- ¡Eres un aburrido! ¡Buuuu!– le decía sacándole la lengua el mono.

Titi hizo prometerle a Pipo que no iría a las cascadas y se quedó tranquilamente durmiendo su siesta. Pero Pipo no hizo caso a su promesa y se fue a las cascadas.

- ¡Guauuu! ¡Esto va a ser súper divertido! ¡Titi no sabe lo que se pierde! – pensaba Pipo mientras se metía en el agua.

Cuando Titi se despertó de la siesta, no encontró a Pipo por ningún lado.

- ¿Habéis visto a Pipo? – preguntó a todos los animales.

Pero nadie lo había visto. Titi siguió buscando durante un buen rato pero no daba con su amigo el mono. Recordó la promesa que le había hecho de no ir a las cascadas, pero tuvo una corazonada y pensó en buscarlo allí por si acaso.

Cuando estaba llegando a las cascadas, escuchó unos gritos de auxilio:

- ¡¡¡¡Ayuuuuuuuudaaaaaa!!!! ¡¡¡¡Estoy atrapado!!!!! – oía a lo lejos.

Titi corrió a ver qué pasaba y cuando llegó encontró que su amigo Pipo estaba enganchado en unas ramas y que no podía moverse.

- ¿Pero qué haces ahí? – preguntó Titi.
- Salté por la cascada y la corriente me trajo hasta aquí. ¡Me he quedado enganchado y no puedo salir! – le explicó el mono.

El mono PipoTiti, muy disgustado porque su amigo no había cumplido con su promesa, tuvo que salir corriendo a pedir ayuda.

Entre todos los animales idearon un plan para sacarlo de allí. Les costó muchísimo conseguirlo, pero al final, lograron salvar a su amigo Pipo.

- ¡Gracias a todos! ¡Me habéis salvado! – dijo el mono.

Y, muy triste, se acercó a su amigo Titi. Se había dado cuenta de que no debió romper su promesa y de que había sido muy egoísta poniendo su vida en peligro por un rato de diversión. Le pidió disculpas a Titi y le prometió, esta vez para siempre, que nunca más se metería en líos.
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