El misterioso robo del pollito amarillo
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El misterioso robo del pollito amarillo

Edades:
A partir de 4 años
El misterioso robo del pollito amarillo Pablo y Enriqueta son muy conocidos en el barrio porque siempre ayudan a la gente. Cuando tienen un problema saben que siempre pueden contar con ellos porque son los policías.
Una mañana lluviosa de diciembre, Luisina, la panadera, salió corriendo a la calle nada más que los vio pasar y les gritó:

-¡Ayuda! Ay, ¡qué disgusto!

-¿Qué ha pasado, Luisina? -preguntó Enriqueta.

-No encuentro a Micky, mi perrito negro, ya sabéis. Está siempre aquí a la puerta conmigo. Joaquín, el del kiosco, dice que lo vieron marchar con un patito gigante.

-¿Un patito gigante? -dijo Pablo mientras abría los ojos con incredulidad-. ¡Eso es imposible!

-Sería un hombre disfrazado -contestó Enriqueta, que era menos ingenua.

-Ah, claro claro. Ahora lo entiendo -dijo Pablo.

-¿Cómo ha sido la desaparición? -preguntó Pablo sacando su bloc de notas.

-Micky y yo salimos a dar un paseo como todas las mañanas -empezó a narrar la panadera-. Luego llegué a la panadería y preparé mis bollos de pan. Mi perrito entró a la tienda porque le encanta el olor. Después lo saqué para la zona del felpudo y ¡ya no lo he vuelto a ver más! Cuando vi que no estaba, salí a buscarlo a la plaza y Joaquin el kiosquero me dijo que un pato amarillo gigante se había ido con Micky en brazos.

-Muy bien Luisina, no te preocupes. Encontraremos a Micky -dijo Enriqueta.

Los dos policías se pusieron manos a la obra. Tenían algunas ideas. La primera cuestión era saber dónde podrían encontrar a alguien disfrazado de pato. Pablo pensó ir al estanque del parque, pero Enriqueta, riéndose, le dijo:

-Pablo, no creo que un hombre disfrazado esté en el estanque. Vamos mejor al centro comercial que en esta época hay muchos muñecos.

Cuando llegaron al centro comercial buscaron señales para intentar buscar a Micky. Sacaron su lupa para buscar pisadas del perrito, se escondieron detrás de las columnas para ver si sorprendían al pollito gigante, pero nada.

Como caía la noche decidieron continuar con la investigación al día siguiente, así que se fueron caminando por la plaza para informar a Luisina, la panadera. De pronto, escucharon a una niña en una plaza:

-Hoy por fin papá me ha traído mi juguete nuevo. Se llama Mousse. Dicen que antes lo llamaban Micky, pero a mi me gusta más así.

La niña enseñaba fotos en su móvil de su nuevo perrito. Pablo y Enriqueta se miraron y fueron hacía ella rápidamente:

-Hola niña, ¿cómo te llamas?

-Buenas tardes, me llamo Ana.

-Hemos oído que tienes un nuevo juguete que se llamaba Micky. ¿Es un perrito? -preguntó Pablo-.

-Sí -dijo tímidamente Ana, poniéndose roja.

-El misterioso robo del pollito amarilloAna, tengo que explicarte dos cosas. Lo primero de todo es que un animal nunca es un juguete. Es un ser vivo que nos acompaña, que nos da su cariño, que pasará con nosotros mucho tiempo y, por tanto, no se trata de un juguete temporal, ni podemos tratarlo así. Lo segundo es que estamos buscando a un perrito desaparecido que es de una vecina. ¿Dónde has encontrado a Micky?

-Me lo trajo mi papa que iba a actuar en un colegio y me explicó que había encontrado a Micky por la calle -dijo Ana, triste-. Lo siento mucho, tienes razón. Micky no hizo nada más que llorar al llegar a casa y me dio pena.

-Claro que sí, ellos también sienten emociones y es importante que estén con su familia. Ahora necesitamos hablar con tu papá.

Pablo cogió a la niña de la mano y la acompañó.

Mientras tanto Enriqueta fue a la panadería y le explicó a Luisina lo sucedido, que aplaudía loca de contenta de saber que se había resuelto el misterio del pollito y que Micky volvería con ella.
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