El misterioso revoltoso
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El misterioso revoltoso

Edades:
A partir de 6 años
Valores:
El misterioso revoltoso En casa de Germán algo no iba bien. Todas las noches quedaba todo ordenado y recogido, la ropa del día siguiente preparada y las puertas cerradas. Pero por las mañanas, al levantarse, la casa estaba hecha un desastre y la ropa sucia y arrugada. Lo único que seguía como estaba eran las puertas.

-Tendremos que hacer turnos de vigilancia por la noche -dijo el papá de Germán-. Por algún sitio tiene que entrar el gamberro que revuelve la casa.

Papá hizo el primer turno. Pero como terminaba tan cansado después de todo el día se quedó dormido, por lo que no pudo ver qué había causado el desastre matutino habitual.

La segunda noche le tocó el turno de vigilancia a mamá. Pero ella también estaba muy cansada de trabajar todo el día, así que se quedó dormida y no pudo enterarse de nada.

La tercera noche se ofreció Germán a hacer el turno de vigilancia. Pero como Germán también estaba muy cansado, pensó en poner algunas trampas para despertarse cuando el gamberro llegase.

Cuando sus padres se acostaron, Germán puso hilos de campanillas atados de silla a silla para que el misteriosos revoltoso hiciera ruido al pasar. También colocó plataformas con un hueco debajo para que, al pisar, el revoltoso tropezara sobre unos peluches de esos que hacen ruido cuando los aprietas.

No contento con esto, Germán colocó cintas atadas a una red llena de cacharros que, al caerse, harían un ruido espectacular.

Cuando terminó, Germán se sentó en el sofá. Estaba tan excitado que no pudo quedarse dormido. Sin embargo, esa noche no fue el misterioso revoltoso por allí. Aunque hubo que colocar todo igualmente, porque con las trampas que había colocado Germán estaba todo desordenado.

Sin embargo, la idea les pareció buena a los padres de Germán, así que esa noche volvieron a colocar las trampas y se fueron todos a dormir.

Pocas horas después, se oyeron unos ruidos que hicieron que los papás de Germán se levantaran de un salto.

El misterioso revoltoso-Yo iré con Germán -dijo la mamá-.

-Yo iré a ver qué pasa. Ese maldito revoltoso se va a enterar -dijo el papá.

Poco después, mamá gritó:

-¿Germán?

Papá no tardó mucho en exclamar:

-¡¡Germán!!

Germán estaba dormido como un tronco en el sofá, rodeado de peluches chillones y cacerolas y enredado en hilos con campanillas.

-¡Misterio resuelto! Parece que el misterioso revoltoso siempre ha estado aquí -dijo papá, mientras cogía a Germán en brazos y lo llevaba a la cama.

-Mañana nos ocuparemos de nuestro pequeño sonámbulo.
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