El misterio del mono Colorao
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El misterio del mono Colorao

Edades:
A partir de 6 años
El misterio del mono Colorao Colorao era un mono muy particular que vivía en un circo. El circo recorría pueblos y ciudades anunciando a bombo y platillo la gran actuación del mono Colorao. La expectación era tal que el circo vendía todas las localidades en cuanto salían a la venta.

Siempre, antes de empezar la función, se oían muchos rumores en las gradas.

-¿Qué hará el mono Colorao? -preguntaban unos.

-¿Será rojo carmesí o será de un rojo más suave? -preguntaban otros.

Pero la función era tan larga y tan espectacular que a la mayoría de los espectadores se olvidaban del mono Colorao. De hecho, la mayoría de asistentes no se acordaban de él hasta que llegaban hasta que llegaban a casa.

-¿Qué pasó al final con el mono Colorao? -se preguntaban.

Pero un día el circo llegó a un pueblo con unos vecinos muy exigentes, de esos a los que no se les pasa una. Villacriticona La Mayor se llamaba el lugar; no te digo más.

El caso es que el pueblo en pleno compró entradas para el circo. No había empezado el espectáculo y algunos ya habían empezado a poner pegas. Que si los asientos estaban faltos de pintura, que si la carpa tenía más remiendos que las velas de un barco pirata, que si faltaban acomodares… Cualquier excusa era buena para criticar. Y si no había algo que criticar, se lo inventaba…

El espectáculo empezó, y entre el público se oían más abucheos y críticas que aplausos y vítores. Los artistas estaban desesperados. Actuar así no resulta nada motivador, sobre todo cuando tienes que hacer esfuerzo sublime para sonreír con dolor de muelas, como le pasaba a uno de los payasos.


Y de esta manera llegó la despedida final, sin que el mono Colorao apareciera.

-¡El mono Colorao! ¿Qué pasa con el mono Colorao?

-¡De aquí no nos vamos sin ver al mono Colorao!

Los del circo estaba en graves apuros. Tenían que sacar al mono Colorao. ¡Pero el mono Colorao no quería salir nunca!

Entre todos cogieron al mono y lo sacaron al centro de la pista.

-¡Uhhhh! -abucheó el público.

-Ese mono es un mono normal y corriente.

-No es colorao.

La gente empezó a gritar y a pedir que les devolvieran el dinero.

Era verdad, el mono era un mono normal, de color pardo. Pero tenía una particularidad: tenía muy mal genio.

Y poco a poco, el mono Colorao empezó a enfadarse. Apretó los labios y la boca, entrecerró los ojos y empezó a respirar muy deprisa. Casi parecía que se empezaba a hinchar.

HEl misterio del mono Coloraoasta que, de repente, la cara se le puso rojo como un tomate madura y gritó:

-¡Aaaahhh!

El mono Colorao salió corriendo y empezó a repartir mandobles a diestro y siniestro. El que no se apartó a tiempo se llevó una buena bofetada.

-¡Colorao, tranquilo! ¡Vuelve! -le gritaban los artistas del circo.

Pero Colorao no atendía a razones. No se quedó a gusto hasta que todos se fueron de la carpa.

Cuando se tranquilizó, el mono Colorao volvió a su cesta. Los de Villacriticona La Mayor no voliveron a hablar del tema, no siendo que alguien se lo contase al mono y volviera a repartir leña.

Y como los de Villacriticona La Mayor no dijeron nada, el circo siguió haciendo lo mismo: anunciar al mono Colorao y luego no sacarlo. Quién sabe, lo mismo el rumor corrió y simplemente nadie tenía ganas de llevarse un sopapo de un mono rabioso.
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