El extraño caso del Señor Glotónez
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El extraño caso del Señor Glotónez

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A partir de 6 años
El extraño caso del Señor Glotónez Había una vez un curioso ladrón que se dedicaba a robarle la comida a la gente que comía por la calle. En realidad, no a todos. Este ladrón solo le quitaba a la gente de la boca bollos, dulces, chucherías y esas bolsas que contienen todo tipo de fritos que te dejan los dedos hechos un asco y la boca sucia y maloliente.

El caso es que el misterioso ladrón era muy rápido y nadie lo veía ni venir ni marcharse. Pero en cuanto alguien se despistaba un momento le desaparecía lo que estuvieran comiendo.

Como el ladrón robaba a tanta gente terminó llevándose el apodo de Señor Glotónez.

El Señor Glotónez acabó siendo una auténtica tortura para los vecinos de aquella ciudad. No había manera de comer en la calle un pequeño bollo de chocolate, un bizcocho relleno de crema o una simple bolsa de patatas fritas. Hicieran lo que hicieran los vecinos, el señor Glotónez aparecía y desaparecía como una exhalación, llevándose la comida.

Y lo que parecía una broma sin mucha gracia terminó convirtiéndose en un problema, porque la gente tenía mucho miedo. Unos decían que el ladrón jugaba a despistar y que, tarde o temprano, empezaría a robar bolsos y carteras. Otros decían que estaba comiendo mucho para convertirse en un monstruo y aplastar la ciudad. Otros que era un experimento para una nueva arma militar.

Y, por si esto no fuera suficiente, el señor Glotónez empezó a robar los de las casas de los vecinos lo mismo que cogía en la calle.

La policía, ante tantas denuncias, no tuvo más remedio que intervenir. Pero no sabían ni por dónde empezar. Porque el señor Glotónez no dejaba pistas.

Para empezar, pusieron cámaras en todas las farolas. Pero de ninguna de ellas sacaron nada en claro, porque el señor Glotónez era tan rápido que no daba tiempo a coger una imagen clara.

Luego probaron a tenderle trampas, usando señuelos para atraerlo. Pero ni con esas fueron capaces de pillarlo.

-Tengo una idea -dijo la agente Fernández, recién llegada a la comisaría-. ¿Qué os parece si, durante una temporada, dejamos la bollería, los dulces y los fritos y nos pasamos a la fruta, a la verdura y a todas esas cosas sanas que están tan de moda?

El extraño caso del Señor Glotónez-Así se aburrirá y se marchará -dijo el agente Pérez-. Y no podremos pillarlo.

-Pero al menos se irá y dejará de molestar -dijo la agente Fernández-.

-No perdemos nada por probar -dijo el capitán de policía.

Y eso hicieron. La policía pidió a las tiendas que dejaran de vender los productos que robaba el señor Glotónez y que los sustituyera por snacks saludables. Al principio la gente estaba muy molesta, pero en cuanto vieron que el señor Glotónez les dejaba en paz y les permitía comer sus tentempiés cambiaron de idea.

Y así fue como en aquella ciudad se libraron del señor Glotónez.
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