El espejo mágico
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El espejo mágico

Edades:
A partir de 4 años
Valores:
El espejo mágico Érase una vez una princesa que vivía encerrada en su castillo. Sus padres no la dejaban salir de allí por miedo a que le pasara algo. Pero como la princesa tenía allí dentro todo lo que quería no protestaba.

Un día, cuando la princesa se miró en el espejo, le pareció que no era tan guapa como antes. Y eso le disgustó. Así que pidió a sus padres, los reyes, que le compraran un espejo en el que se viera tan bonita como era antes.

Los reyes le regalaron otro espejo, pero tampoco funcionaba. Buscaron otro, pero tampoco valía. De los cien espejos que le regalaron a la princesa no funcionaba ninguno.

La princesa estaba cada día más y más triste porque cada vez se veía más fea. Los reyes decidieron entonces ofrecer a su hija en matrimonio al príncipe que fuera capaz de encontrar un espejo que le gustara a la princesa.

Miles de príncipes fueron a ver a la princesa con sus espejos, pero todos fueron rechazados. Ningún espejo conseguía devolver a la princesa su belleza.

Hasta que un día apareció por allí un joven que no era príncipe llevando un espejo muy especial. Pero como el muchacho no era un príncipe no le dejaron pasar.

Otros mil príncipes pasaron por el castillo con otros mil espejos, y tampoco ninguno le sirvió a la princesa. Entonces, aquel joven volvió con su espejo. Los reyes, desesperados, le dejaron entrar.

Cuando la princesa cogió el espejo se dio cuenta de que no tenía cristal, que sólo le había dado el marco.

El joven le dijo que el espejo era mágico, y que sólo funcionaba con la luz del sol de mediodía cuando uno se miraba en medio de un jardín lleno de flores que había junto al río que se encontraba fuera de las murallas del castillo.

La princesa, llena de curiosidad, le pidió a sus padres que la dejaran salir para probar si el espejo funcionaba. Y, como no tenían nada que perder, le permitieron salir por primera vez del castillo.

La princesa miraba sorprendida a un lado y a otro pues todo cuanto estaba viendo era totalmente nuevo para ella. El canto de los pájaros, el color de las flores, el sonido del agua que llevaba el río… todo le parecía maravilloso.

- Ya hemos llegado princesa, este es el jardín del que os hablaba.
- ¡Vayaa! - dijo la princesa con la boca abierta - que bonito, nunca había visto nada igual.
- En ese caso, venid conmigo princesa.

El muchacho y la princesa lo pasaron muy bien corriendo por el jardín y sus alrededores. Aunque la princesa se entristeció cuando el muchacho le contó lo pobre que era. Le sorprendió que a pesar de tener muy poco no dejara de sonreír constantemente.

- Soy feliz con lo que tengo princesa, nunca he tenido más así que tampoco lo echo de menos.

Las palabras del muchacho hicieron pensar a la princesa, que se olvidó por completo del espejo y pasó el resto de la tarde jugando y riendo en el jardín.

El espejo mágicoDe vuelta en el castillo, los reyes vieron a la princesa tan feliz que rápidamente preguntaron qué había ocurrido con el espejo.
- ¡Ah, el espejo! La verdad es que se me ha olvidado… de todas formas creo que da igual. No es tan importante como yo pensaba. Buenas noches.- y se despidió de los dos con un beso.

Los reyes se quedaron con la boca abierta al oír las palabras de su hija, y aunque en aquel momento no lograron entender qué le había ocurrido, pronto supieron que había sido el muchacho quien le había hecho cambiar de opinión al contarle su historia.

La princesa comenzó a salir a jugar de vez en cuando con aquel muchacho. Aprendió muchas cosas importantes de él que la convirtieron en una persona más sencilla y humilde. Con el tiempo se hicieron muy buenos amigos y años después acabaron por convertirse en marido y mujer.
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Análisis de sus valores
Este cuento nos dice que debemos aprender a ser humildes y sencillos, dando importancia solo a las cosas que realmente la tienen y no preocupándonos por otras poco importantes como puede ser la imagen. Si no lo hacemos, como le ocurría a la princesa al comienzo del cuento, nos ocurrirá que no seremos capaces de apreciar muchas cosas buenas que tiene la vida y como consecuencia, seremos mucho menos felices de lo que podríamos ser.
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