El día que Don Bolón soltó los pájaros que tenía en la cabeza
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El día que Don Bolón soltó los pájaros que tenía en la cabeza

Edades:
A partir de 6 años
Valores:
El día que Don Bolón soltó los pájaros que tenía en la cabeza Don Bolón tenía la cabeza llena de pájaros. Sí, sí, como lo oyes: llena de pájaros. Los tenía de todos los colores, con picos largos, con picos cortos, con cresta, sin cresta, con cola larga, con cola corta y, sobre todo, con todo tipo de cantos.

Cuando caminaba por la calle, Don Bolón llamaba la atención de todo el mundo, porque sus pájaros no dejaban de cantar, de agitar sus alas y, cómo no, de soltar “regalitos” en el suelo. Que para eso eran muy finos y a Don Bolón no querían mancharle el traje.

A las horas de las comidas, Don Bolón se colocaba una especie de diadema que le encajaba perfectamente entre los pájaros de su cabeza. La diadema estaba llena de comederos y de bebederos, y así todos podían comer juntos y compartir ese estupendo momento.

Lo que más les gustaba a los pájaros que vivían en la cabeza de Don Bolón era el momento de la ducha. ¡Hay que ver lo contentos que se ponían cuando les caía el agua tibia encima y los dejaba limpitos y fresquitos!

Lo más incómodo llega en el momento de irse a la cama. Era bastante complicado dormir con tantos pájaros en la cabeza sin aplastarlos. Para evitarlo, Don Bolón había fabricado una armazón en el que quedaban huecos para los pájaros. Y si Don Bolón se movía, el armazón lo hacía con él y los pájaros se mantenían a salvo.

Un día, un niño le dijo a Don Bolón:

—Señor, ¿me regalaría un pájaro?

—Lo siento, chico —dijo Don Bolón —; cada uno tiene que tener sus propios pájaros en la cabeza. No sería justo que yo fuera regalando los míos.

—Y ¿qué tengo que hacer para tener mis propios pájaros en la cabeza? —preguntó el niño.

—Es muy fácil —dijo Don Bolón—; solo tienes que ir por la vida haciendo cualquier cosa que se te ocurra sin pensar en las consecuencias y hacer cosas absurdas pensando que eres el más listo.

—¿Nada más? —preguntó el niño.

—Hay algo más —dijo Don Bolón—. También tienes que pensar que cualquier cosa que desees se hará realidad solamente porque a ti te parece maravilloso y hacerte ilusiones con cualquier cosa.

El día que Don Bolón soltó los pájaros que tenía en la cabezaEl niño se quedó pensando y, tras unos momentos, preguntó:

—Entonces, si voy por la vida con juicio, si hago planes pensando en las consecuencias y pienso con los pies sobre el suelo, ¿no podré tener pájaros en la cabeza?

—Pues no sé, chico —dijo Don Bolón—. Espera un momento, que hago la prueba.

Y en ese momento todos los pájaros que tenía Don Bolón salieron volando.

—Gracias, señor —dijo el niño—. Ya tengo mi respuesta.

Y así fue como Don Bolón, sin darse cuenta, soltó a todos los pájaros que tenía en la cabeza. Aunque alguno vuelve de vez en cuando…
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