Didi, el duende chismoso
Síguenos en:

Didi, el duende chismoso

Edades:
A partir de 4 años
Didi, el duende chismoso Érase una vez un duende diminuto que vivía en un bosque rodeado de un montón de animalitos. Se llamada Didi y era un duende muy, pero que muy chismoso.

Siempre andaba cuchicheando y enterándose de las vidas de todos los animalitos y su mayor defecto era que no sabía guardar un secreto. Cada vez que se enteraba de algo, no dudaba en contárselo a todo el mundo.

Un día, mientras estaba sentado bajo un árbol, oyó una voz que le dijo:
- Didi, está muy feo no guardar los secretos de los demás. Mi consejo es que pienses sobre ello y te des cuenta de que eso no está bien. Si no, las cosas podrían ponerse feas y nunca tendrás la confianza de nadie .

Quien hablaba era Bubú, un anciano búho que sabía un montón de cosas y siempre daba consejos a todos los animalitos para intentar que las cosas siempre fuesen bien.
- ¡Qué tontería! A mi me da igual que nadie confíe en mi. ¡Eso no sirve para nada!, contestó Didi al viejo búho.

Didi siguió cotilleando las vidas de los demás animalitos y contando a los cuatro vientos cada cosa de la que se enteraba. Y, pasados los años, volvió a encontrarse con Bubú.
- Didi, sigues siendo muy chismoso y no respetando los secretos de los demás. Te recuerdo que la confianza es algo muy importante y si todo el mundo se entera de que no sabes guardar sus secretos perderás la confianza de todos – le dijo el viejo búho.
- ¡Buah! Eso son chorradas! – dijo Didi

El duendecillo nunca hizo caso a los sabios consejos de Bubú y un día pasó algo que no esperaba.

Se enteró de que en unos días los ratones organizarían una gran fiesta sorpresa para todo el bosque y a la que vendrían invitados de todos los planetas.

Didi no tardó un segundo en contarlo a todo el mundo. Pero lo que Didi no sabía es que se trataba de un encerrona que le habían preparado los ratones y otros animalitos del bosque que estaban hartos de que fuera tan curioso y cotilla.

Así, el gran día de la fiesta llegó y todos los animalitos del bosque estaban deseosos de ver lo que pasaría:
- Pero si aquí no hay ninguna fiesta – dijo un conejito
- A mi me dijo Didi que sería una fiesta grandiosa y que vendrían animales de todo el mundo – dijo una ardilla
- Y a mi me dijo que todo estaría lleno de comida y dulces – dijo un osito

Cuando Didi llegó, todos los animalitos lo abuchearon:
- ¡¡Buuuuu!! ¡¡Buuuu!! ¡Aquí no hay ninguna gran fiesta! ¡Te lo has inventado todo!
- ¿Cómo? ¡Pero si me lo contaron los ratones! ¡No puede ser, aquí tiene que haber una fiesta! – contestó Didi.

Entonces, los ratones explicaron a todos que aquello era un plan para darle una lección Didi y que dejara de contar las cosas que oía sobre los demás y aprendiera a guardar un secreto.
- Didi, eso está muy feo. Nunca más confiaremos en ti – le dijeron todos los animales.

Didi, el duende chismosoDidi se quedó muy solo y mientras se lamentaba por lo ocurrido apareció Bubú, el viejo búho.
- Didi, te aconsejé que pensaras sobre lo que estabas haciendo y que cambiaras de actitud porque sino perderías la confianza de todo el mundo. Ahora todos saben que eres un cotilla y que no sabes guardar un secreto así que nadie te volverá a contar nada nunca. – le dijo Bubú.

Didi se dio cuenta de su error y de lo importante que era ganarse la confianza de los demás. Siempre recordó la vergüenza que pasó cuando todos los animalitos se dieron cuenta de que aquella fiesta era mentira y desde entonces siempre guardó los secretos de todos y nunca gritó a los cuatro vientos todo aquello de lo que se enteraba.

Le costó mucho tiempo, pero poco a poco demostró que había comprendido el valor de la confianza y el respeto y los animalitos volvieron a confiar en él.
Puntuación media: 8,5 (194 votos)
Tu puntuación:
Análisis de sus valores
La historia de Didi explica que una forma de demostrar a nuestros amigos que los respetamos es respetando también sus secretos. Da igual si nos los cuentan personalmente o si los oímos por ahí. En ningún caso podemos contarlos a los demás. Es una falta de respeto muy grande que no solo puede hacer mucho daño a nuestros amigos, sino que tal y como le acaba ocurriendo al protagonista de este cuento, solo conseguirá que nos quedemos absolutamente solos porque nadie quiera confiar en nosotros.
Cuentos con valores similares