Aventura en vacaciones
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Aventura en vacaciones

Edades:
A partir de 4 años
Aventura en vacaciones Era verano y la familia de Nacho, como todos los años, iría de vacaciones a la playa. Todo
transcurrió como siempre: los preparativos, el viaje en coche por la ruta contemplando los
campos y luego la llegada a la casa de veraneo.

Nacho estaba ansioso, porque se reencontraría con sus amigos de verano. Otros niños y
niñas que, como él, pasaban el verano en esa playa y ya habían formado una bonita
amistad. Todos los años compartían juntos sus vacaciones jugando y se divertían a lo
grande.

El momento tan esperado llegó y los niños se reencontraron en la playa. Se pusieron al día
con sus novedades, jugaron y descansaron juntos bajo el sol.

Al día siguiente a Mara, una de las niñas, se le ocurrió una idea:

—¿Qué tal si exploramos los médanos? Ahora somos más grandes y nuestros padres nos
dejan hacerlo.

—Fantástica idea —agregó Edu—. Entre los médanos hay algunas cuevas; será muy divertido.

—Hace años que queremos hacer eso —dijo Nacho—. ¡Vamos!

Los niños tomaron sus cosas y caminaron hacia los médanos. Después de un buen rato de
caminata, finalmente llegaron. Después de pasar un momento asombrados contemplando el
lugar, completamente nuevo para ellos, se dividieron para explorar.

Cada niño eligió un extremo del paraje y empezaron a curiosear.

—¡Venid aquí! — gritó Nacho.

Los niños se acercaron rápidamente y vieron que Nacho había hecho un pozo bastante
profundo en el rato que había estado inspeccionando su sector.

—Mirad, parece haber un cofre aquí.

—Vamos a sacarlo ya mismo —dijo Edu.

Después de un rato de esfuerzo, los niños lograron sacar del pozo, lo que Nacho había
descubierto.

—No es un cofre chicos; es una maleta —comentó Mara.

—Eso parece —agregó Nacho mientras la abría—. Veamos qué hay dentro.

Los niños empezaron a extraer el contenido de la maleta, y encontraron ropas antiguas, un
reloj, monedas muy viejas, un candelabro y hasta fotos de personas que parecían sacadas
de una película muda de tantos años que tenían.

—Qué interesante, parecen piezas de museo —dijo Edu en medio de su asombro.
—Me pregunto a quién le habrán pertenecido —dijo Mara pensativa.

—Chicos, mirad la hora; si no regresamos ya mismo tendremos problemas con nuestros
padres —dijo Nacho—. Será mejor que ocultemos esto y mañana seguimos revisando la
maleta.

—Tienes razón —respondió Edu—. Se nos pasó el tiempo volando.

Tal y como dijo Nacho, los niños cubrieron con arena la maleta, y se dispusieron a regresar
con sus padres. Se sentían muy ansiosos por haber tenido que dejar su exploración en la
mejor parte.

Aventura en vacacionesQué bueno que llegasteis —dijo el padre de Mara al ver al grupo de niños regresando—. Ahora
toca ir a la casa a darse un baño y luego tenemos una visita guiada histórica.

La cara de los niños lo dijo todo: ir a una visita guiada histórica era el plan más aburrido que
podría haber. Más aún cuando podrían estar revisando su tesoro en lugar de estar allí.

Unas horas después ya estaban en medio de la excursión. Más aburridos, imposible. El bus
del paseo estaba recorriendo la zona de la playa.

—En esta zona están los conocidos médanos —dijo el guía turístico al micrófono con una voz
tan monótona que denotaba que hasta a él mismo le aburría el paseo—. Cuenta la leyenda
que en el siglo XVII un barco se estrelló en la zona, pero no ha habido hallazgos arqueológicos que comprueben la teoría.

Los niños casi que saltaron de su asiento y se miraron con asombro. Al día siguiente les
esperaba una gran aventura.
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