Año Nuevo en la Luna
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Año Nuevo en la Luna

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Año Nuevo en la Luna Corre el año 2999. La luna está habitada, más bien invadida, por un grupo de alienígenas expulsados de su planeta, aunque no se sabe muy bien de qué lugar vienen.

En alguna parte también viven los últimos terrícolas que quedan en el universo, que se han refugiado allí mientras encuentran la manera de reparar su querido planeta Tierra, que está prácticamente destruido. Ellos llegaron primero, pero los alienígenas se las ingeniaron para dominar la Luna.

Los invasores alienígenas son unos juerguistas descarados que arrasan con todo lo que encuentran. Si no fuera por la estupenda tecnología que los terrícolas emplean para proteger el poco espacio que aún conservan, ya habrían sido exterminados.

-¡Tenemos que hacer algo con esos invasores!

Así comienza la reunión el comandante Rodrigo Rodríguez, la máxima autoridad de los terrícolas.

-Deberíamos intentar dialogar con ellos -dice la teniente Hernanda Hernández.

-Estos solo entienden de juergas y no de palabras -exclama el comandante.

-¡Eso es! ¡Hagamos una fiesta! -dice la teniente-. En unos días estaremos celebrando la Nochevieja. Busquemos uvas en el ultramega congelador y saquemos las últimas botellas de cava. ¡Qué mejor motivo que el cambio de milenio para divertirse!

-¡Estás loca! -grita Saturnino Saturno, el más viejo de la colonia-. Aquí hace siglos que no se celebran fiestas.

-No es tan mala idea -dice el comandante-. Si no funciona, al menos nos habremos divertido. Organízalo todo, Hernanda Hernández. En tus manos queda.

-¡A sus órdenes, comandante! -dice orgullosa la teniente.

Llega la Nochevieja. Toda la colonia terrícola está emocionada. Solo se sabía de esa celebración por los testimonios de los antepasados.

HAño Nuevo en la Lunaay música, comida, bebida y muchas ganas de pasarlo bien. Los alienígenas, al ver y oír lo que pasaba, se acercan con cuidado. Eso era algo nuevo, y sospechan.

Cuando se acercan, la teniente, vestida con un hermoso vestido largo de color rojo y maquillada como las princesas de los cuentos, sale a saludar. A su lado está el comandante, vestido como un auténtico galán, con capa y todo.

-¡Pasad y divertiros con nosotros! -dice la teniente.

Los alienígenas entran. Bailan, comen, brindan con cava y toman las uvas. Y así descubren que aquellos seres no son tan malos como parecen y sellan la paz para siempre.

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